9 Julian Nadamos y jugamos en la piscina hasta que Ana viene a buscarnos y nos dice que la comida ya está lista. Para entonces ya estoy hambriento y supongo que Nora también debe de tener hambre. Me van a explotar las pelotas de tantos preliminares, pero tendré que esperar. Prefiero que Nora coma mucho a follármela. Ver a mi gatita así —tan feliz, vibrante y sin preocupaciones— me ha ayudado a aliviar la presión en el pecho, pero no la ha eliminado del todo. La expresión de su cara después de poseerla me persigue, me invade los pensamientos, aunque me esfuerzo por borrarla de mi mente. Sé que le he hecho cosas peores en el pasado, pero siento que lo de anoche fue lo peor con diferencia. Siento que le he hecho daño. Quizás sea porque ahora es completamente mía, ya no tengo que manipul

