Con pasos lentos y erráticos el rey llegó hasta el palacio de la princesa Shakti, su nueva esposa. Los faroles de dicha residencia estaban encendidos, iluminando notoriamente la fachada del edificio. Rápidamente el rey entró al interior del palacio, encontrando a todo el personal de Shakti apostado a lo largo del corredor. —¿Dónde está su ama? —preguntó —Majestad, ella está esperándolo en sus habitaciones —respondió Rani. —Bien, iré allí —empezó nuevamente su andar desequilibrado hasta la recámara. Allí, Shakti estaba sentada sobre el lecho con su traje nupcial de color verde y dorado. Tan pronto como entró el hombre a la habitación, Shakti empezó a dudar de su cometido, su respiración se aceleró y sus manos se tornaron sudorosas. Sin embargo, a su mente llegó la satisfacción de s

