Ezra se despertó completamente con la noticia y salió apresurada de su habitación hasta llegar donde estaba Tafur. Se acercó con lentitud, puso un dedo sobre la nariz de su doncella comprobando que ya estaba muerta. Su cuerpo estaba frío y duro como el hielo. —Informa a su majestad —ordenó asustada. —Madame, ¿Está segura? —No lo sé… —respondió contrariada —Llamaré al rey, usted debe decirle esto .. —Didi se acercó al oído de Ezra y empezó a hablar. Cuando finalizó Ezra aceptó nerviosa. Minutos más tarde, el rey hizo presencia en el castillo del desierto. Ya para ese momento Ezra había preparado todo el monólogo que diría al rey. —Majestad, algo terrible ha pasado —dijo como comienzo del teatrillo. El rey la miró con desconfianza, después dejó que hablara. —Majestad, recient

