A penas me levanto me dirijo a la cocina. Desperté solo por el hambre tremendo que tengo. —Ay, no... —me lamento. No hay nada en el refrigerador y yo estoy que me muero de hambre. Cierro el refrigerador y mi estomago gruñe. Me doy fuerza y me meto en el baño, me doy una rápida ducha y media hora después estoy saliendo de mi departamento, camino a almorzar. *** —Hola nenes —saludo a Kim y Kyle. Los llamé para que nos encontráramos en nuestra pizzería favorita. Hace tiempo no nos juntábamos y ya me estaban haciendo falta. —¡La desaparecida está aquí! —exclama Kyle acercándose a mí con los brazos abiertos. Me da un fuerte abrazo y un muy sonoro beso en la mejilla. —Qué gusto que llamaras —murmura Kim mientras nos saludamos. —No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague...

