-Buenas tardes señores. —la voz de Matt sonó molesta y el acomodó mi falda más abajo de lo normal lo que me hizo mirarlo frunciendo mi ceño. — ¿qué hacen aquí? ¿por qué interrumpen de esa manera en mi oficina? -Oh…¿interrumpimos? —dijo Antonio y rodé mis ojos separándome de Matt. —Lo lamento, es que no había nadie afuera, no volverá a pasar. -¿Necesita algo más, señor Carpenter? —acomodé mi falda un poco más arriba de la rodilla y miré a Matt sonriendo por la mueca que hizo. -No, si te necesito te llamaré. —asentí despacio caminando hacia la puerta, pero un agarre en mi brazo me detuvo. —por favor no me toque. —murmuré mirándolo. -¿Podemos hablar cuando termine con Matt? Será algo muy breve. —quité la mano de Antonio y cuando estaba por hablar Matt me interrumpió. -Lo que tengas

