(Vicente)Me gustaba jugar con ella, verla reír, observar como su piel se teñía, de su pálido natural al rojo; dependiendo de la ocasión, a veces en un segundo, en otras, a través de varias tonalidades a lo largo de unos buenos minutos. Y así me gustaba admirarla, ver cada detalle de su rostro. Nos fuimos a su casa. Ella, con mi ropa que le quedaba gigante y aun así no le molestaba, al contrario, parecía muy cómoda. Y pensé en cómo sería estar con ella y que mi ropa la usara luego de hacer el amor. Decidí no pensar en eso. Eso no iba a ocurrir nunca. Yo no estaba enamorado, me gustaba, sí, no podía negarlo, pero no estaba enamorado ni lo estaría y hacer algo de lo que me arrepentiría los siguientes siete años no estaba en mis planes. Al llegar, Norma se espantó al ver a Macarena, y có

