(Vicente) ¿¡Que entrara conmigo al programa?! ¿Álvaro se había vuelto loco? ¿Qué se creía que era Macarena? Ella no era como las mujeres que estaban allí, ni siquiera como Luciana que aunque no se acostaba con cualquiera, era una víbora.Sentí la pequeña mano de mi prometida aferrarse a mí. Esto no estaba pasando. La abracé a mí, quería protegerla de esas pirañas que se la querían comer viva. ―Ella no entrará ―afirmé con seguridad. ―¿No? Pues yo no quiero que tu afición por ella eche a perder tu participación, si tú dejas caer los brazos y esperas escapar del encierro antes de tiempo, antes de ganar esa competencia, la haré entrar, Vicente, te juro que buscaré la manera de obligarla a entrar. ―¿Y si gano? Sonrió sarcástico. ―La haré entrar para que haga equipo contigo y ganen. Se

