(Macarena) Después de una exquisita noche, me desperecé en la cama con ganas. Desperté con ánimo y sabiendo que las cosas desde ahí en adelante irían mucho mejor. Era lunes, pero un lunes distinto. Era el primer día del resto de mi nueva vida. Y aunque nerviosa, sabía que podía lograrlo. ―Amaneció de muy buen humor, niña ―me saludó mi nana entrando a mi cuarto con el desayuno. ―Sí, nana, es que espero que hoy sea un buen día. ―Mmm, ¿no será el amor? Yo me reí nerviosa. ―No, nana, es otra cosa. ―¿Qué cosa? ―Es que... voy a vender la empresa familiar ―le contesté como si fuera un secreto. ―¡¿Qué?! ―Eso, ya me cansé de luchar contra la corriente, la voy a vender y a hacer otra cosa con el dinero que obtenga, todavía no sé qué, pero quiero estudiar diseño de vestuario y te

