(Vicente)―Yo no sé, qué decirte, yo no sé, mi voz también se ahoga en mi garganta. Bésame, amor mío, bésame, la lluvia del adiós moja tu cara y quiero sonrisa en tu mirada, amor mío... ―Su bello rostro estaba mojado con emocionadas lágrimas, no había tristeza, era algo más, intentaba seguirme en la canción, pero su voz se quebraba a ratos, mientras dibujaba con delicados trazos mi rostro y yo hacía lo mismo en el suyo. Al finalizar la canción, nos besamos. Nos besamos, con un beso real y verdadero, un beso lleno de miedo como si esa fuera nuestra última noche juntos, como si esta separación significara más que dos meses de libertad de este falso compromiso. ―¿Te cuidarás? ―Me oí decir. ―Sí ―respondió con dolor. ―No llores. ―Estos cuatro días, a pesar de todo, fueron los mejores

