(Vicente) Estaba furioso. No me gustaba que mi papá me tratara de ese modo. Por lo menos no delante de Macarena. Si estaba haciendo esto, era porque pensaba que era lo mejor. Si los medios pensaban que realmente estaba enamorado de ella, nos dejarían en paz, pero si la prensa, especialmente Luciana, dudaba algo, lo más seguro era que descubriera la verdad. Ella era especialista en sacar a la luz todas las cosas. Y no era que yo fuera santo de su devoción, mucho menos dejaría tranquila a Macarena si desconfiaba de nuestra relación.―Vicente. ―Escuché a lo lejos―. Vicente. ―El tirón en mi mano, me hizo reaccionar y me detuve―. Cálmate, vamos muy rápido ―suplicó Macarena con su respiración agitada. ―Lo siento, perdón. Respiré profundo, me abracé a ella e intenté calmarme. ―No sabía que

