ELENA Por segunda vez, me desperté en el entorno familiar del hospital. Las paredes blancas me dieron la bienvenida como antes. Recorrí la habitación con la mirada y vi a Damián sentado al lado de mi cama de hospital, mirándome sin emoción alguna en los ojos. —¿Cómo está mi bebé? —pregunté preocupada. —El bebé está bien —respondió. Sentí un repentino alivio al oír esas palabras. —¿Por qué no me lo dijiste? —preguntó fríamente. Su pregunta me puso nerviosa, no estaba preparada para eso. —¿A qué te refieres? —pregunté. —A que estás embarazada. Me mordí el labio inferior. ¡Maldita sea! Pensé que se refería a si él era el padre. —Estaba esperando el momento adecuado —dije mientras miraba por la ventana para evitar su mirada. —¿Por qué? —preguntó de repente, con el rostro frio. Lent

