DAMIAN Dejé que las lágrimas fluyeran mientras le agarraba la mano con fuerza. Recordé los momentos que habíamos pasado juntos, los momentos en los que era libre de abrazarla y sostenerla. Me permití derrumbarme delante de ella. Le dejé ver mi dolor y mi lucha. Por favor, lucha por mí... Estaba aparcando el coche en el garaje del hospital cuando sonó mi teléfono. Eché un vistazo y vi el nombre de la abuela en la pantalla. Apagué el coche y contesté a su llamada. —Ve a tus r************* —dijo y colgó. Fruncí el ceño, dejé el móvil y seguí sus instrucciones. Mis ojos se abrieron como platos al ver que Elena estaba retransmitiendo un vídeo en directo. —No estoy aquí para limpiar mi nombre ni para obligaros a que me quieran. Lo hice para darle a la persona que amo lo que llevaba tanto
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