El fin de semana paso a una velocidad ridícula, los besos y las promesas de amor eterno estaban ahí en cada instante, empacar para la mudanza fue el menor de nuestros problemas, lo realmente complicado era alejarnos el uno del otro, yo sabía que esto sucedería pero no quería que Legol perdiera la esperanza, antes de salir a embarcarnos en el auto, Legol se giro me abrazo con fuerza y después de un beso apasionado y fuerte, rozo mi mejilla con sus dedos y me dijo
—Me asegúrate mi señora, de que tenga mucho material de lectura— volvió a besarme ligeramente antes de salir deprisa hacía el auto llevando mis maletas, no pude evitar mirar su trasero, era tan redondo y firme ( delicioso!).
Salí de la casa con mi posición de superioridad y solo le di una mínima mirada a Legol cuando se acercó a abrirme la puerta, él levantó el rostro y puede ver sin lugar a dudas la máscara de frialdad que colgaba en su rostro para los trabajos y todo los que tuviese que ver con Luca Lombardini.
El trayecto a la casa de Lombardini no se me hizo tan larga como la vez pasada, está vez estaba perdida viendo el rostro de él semental que no tendría nuevamente a mi lado ( o debajo de mi o encima de mi, mierda, lo quiero cerca). Al llegar nos recibió el mismo Lombardini con un séquito de 4 hombre y dos damas muy delicadas, los caballeros le quitaron mi equipaje a Legol de las manos y pasaron a la casa, Lombardini nos espero hasta que estuvimos a su altura.
—Bienvenidos nuevamente a mi humilde morada, señora Liz, usted va a estar muy cómoda en el ala este con las damas de la casa y las parejas casadas, sabemos que su honor debe ser protegido— se volvió a mirar a Legol — En cuanto a usted caballero será instalado en el ala oeste con todos mis hombres de confianza y mi fuerza se seguridad, se que el tiempo que ha pasado con la señora lo han estrenado lo suficiente para ascenderlo en rango en mi ejército de seguridad — Legol solo asintió con la cabeza y se dejó llevar por uno de los dos hombres que aún estaban de pie cerca a Lombardini, el último no era un hombre, era un joven se veía nervioso e inexperto, cuando Lombardini vio que lo estaba estudiando con la mirada le puso una mano en el hombro, el joven tenso los hombros y se puso firme, Lombardini solo rio y dirigió la mirada a mi lado nuevamente.
—Él es Wyatt es nuevo en mis fuerzas y ya que haz hecho tan buen trabajo con los chicos que te envié, creo que debes hacer el mismo trabajo con él— volvió a golpearle el hombro mientras su labio se cueveaba en una sonrisa cruel, ¿acaso quería que Wyatt también desapareciera?, Lo estudio por un momento y me doy cuenta de que así es, el chico no se ve que pertenezca a este mundo, ni siquiera a este continente, el chico tiene aires latinos.
—Claro, lo entrenare como a los demás— fue lo único que pude decir al saber que estaba sugiriendo este imbécil.
—Bien chico ella es tu dueña de ahora en adelante— se separó del chico entrando a su hermosa y muerta casa
—Wyatt a su servicio señora, lo que necesite, usted lo dice y yo lo hago realidad— solo suspiré, la forma en que este chico se ofrecía a estar a mi servicio era igual que Giorgio , estaba encerrado y en un mundo donde no pertenecía.
Wyatt guardo silencio y se dirigió a el ala este donde estaba mi habitación, la abrió para mí, estuvo en silencio todo el recorrido pero antes de salir me miró con los ojos llenos de algo parecido al terror
—Estaré en la habitación del lado, si me necesita solo llámame y estaré aquí en un instante, espero pueda serle de utilidad— Salió rápido y dejo en mi la impresión de que no me estaba diciendo algo.
Instalarme fue lo más sencillo que he tenido en varias vidas, solo tuve que sacar las prendas aún en los ganchos de mi maleta y ponerlos en el gigantesco closet que dominaba la pared en frente de la cama, todo mi equipaje estaba normal hasta que en el fondo encontré un libro ( ¿Qué? Yo no tengo libros, entonces recordé las palabras de Legol
“Me asegúrate mi señora, de que tenga mucho material de lectura”
La sonrisa que se colgó en mis labios era enorme, mi Legol me había dejado un libro, al girarlo descubrí que era una copia traducida en español de Romeo y Julieta de William Shakespeare ( aburridoooooo). Después de mirara varias páginas y hacerme a la idea de que debía leerlo encontré un pasaje subrayado con resaltado verde
“¡Otra más hermosa! Si todo ve el sol, Su igual nunca ha visto desde la creación.”
“Sal, bello sol, y mata a la luna envidiosa, Que está enferma y pálida de pena Porque tú, que la sirves, eres más hermoso.”.
El solo hecho de encontrar esos hermosos pasajes me hizo buscar más, quería saber que me estaba queriendo decir , solo encontré dos mas
“Había otra palabra, peor que esa muerte, Que a mí me ha matado. Quisiera olvidarla, Mas, ay, la tengo grabada en la memoria Como el crimen en el alma del culpable.”
“¡Adiós! Sabe Dios cuándo volveremos a vernos. Tiembla en mis venas un frío terror. Que casi me hiela la vida.”
No sabía si se estaba despidiendo de mi o si me estaba diciendo que me olvidaría o me estaba asegurado que me amaría , seguí pasando las páginas con la esperanza de tener una respuesta en algún otro párrafo pero este nunca llego, el texto se terminó y en la última página estaba una dedicatoria
“Para mi amada esposa Hall.
Este es solo uno de los libros que leo en las noches cuando mi corazón quiere estar a su lado, y mi cuerpo sobre el suyo, espero que las palabras aquí dichas den a entender el tamaño de mi amor creciente hacía usted, este es solo el inicio de todo lo que mi amor puede expresarle, y que haré con cada libro que llegue a sus manos, espero lo disfruté y lo espere, solo puedo decirle que sin importar las circunstancias la amo y siempre esperaré a que el traicionero destino se apiade de mi sufrir y me permita estar a su lado, respirar su esencia y besar sus labios.
Siempre suyo su esposo
PD: mi amor está firme a su lado no lo dude.”
Me lleno de alegría, es tan hermoso de su parte hacer que yo esté al tanto de su devoción y amor por mi, quiero atesorar todo lo que él me dé. Miró toda la habitación y descubro para mí tristeza que no poseo una biblioteca, así que voy a hacer lo que mejor pueda así que molestaré a Wyatt.
La puerta del lado está cerrada, ya está entrada la tarde, no me han invitado a comer pero no me interesa, tocó la puerta de la habitación de Wyatt y este dale casi de inmediato y al ver su rostro puedo divisar miedo, ¿ Él me teme? ¿ Porque?.
No puedo evitar mi instinto paso mis dedos por su frente tomando mi primer aperitivo en días, arreglo su cabello en el proceso, es un poco más alto que yo pero eso no me detiene él se retuerce y puedo notar el terror aún en sus ojos.
—Wyatt, cariño, quiero una biblioteca en mi habitación, nada muy grande, es para mí colección de libros— sonrió, él no
—Claro señora lo haré lo antes posible— con una sonrisa lo dejo paralizado en la puerta y regreso a mi habitación para releer los pedacitos de libro que Legol me dedico.