No tengo más remedio que dejarme ver, sé que Legol a estado curioso por mí aspecto, desde hace mucho tiempo, así me hago visible, cuando él me ve, sus ojos se expanden, están tan grandes que la parte negra se pierde en todo lo blanco, su mandíbula tiembla, sus manos se levantan y se acerca a mí. Intenta tocarme, pero aleja las manos, cierra la boca, qué hace un momento se había abierto y gira a mi alrededor, sus ojos se posan en mi rostro, mira detenidamente la hinchazón de mis párpados, mi nariz sangrante, mis labios destrozados, mis mejillas hinchadas y reventadas, mis cejas partidas, mis oídos hinchados, entonces sus ojos bajan a mi cuello, lleno de moretones y marcas de ligadura, se dirige a mis manos, dónde están siempre llenas de moretones y cortadas, hinchadas en algunos lugares, revisa mis dos manos antes de subir nuevamente, mira mi clavícula, llena de moretones y baja a mi pecho, sus ojos se agrandan aún más (no creí que esto fuera posible) mira mi pecho, se agacha un poco y me observa, su rostro se pone pálido al mirar mi pecho destrozado, sus ojos permanecen mucho tiempo en mi pecho, memorizando todo lo que puede ver, baja lentamente por mi abdomen y la andrajosa prenda qué tengo cubriendo mis partes femeninas, mi muslo tiene varias heridas y también están llenas de moretones, al igual que mis espinillas, pantorrillas y pies, tengo las uñas destrozadas, unas cuantas están bañadas de sangre, soy un desastre, lo sé, no me molesta qué me observe tan fijamente, lo que me está molestando en este momento en su silencio ¿porque está tan callado? da una vuelta más y empieza a tocarme, toma mi mano y la revisa, toca todos mis dedos y sube por mi brazo hasta mi clavícula, no se atreve a tocar mi pecho, pero si toca mi cuello y mi rostro, sus ojos se ponen vidriosos en algún momento y con una mirada triste pregunta
—¿te duele?— niego con la cabeza, aún no quiero que escuche mi voz, continúa tocando mi rostro y explorando la hinchazón de mis ojos, pasa sus manos por entre mi cabello y sonríe, no sé que puede hacerlo sonreír en este momento
—tu cabello siempre ha sido verde— afirma, yo simplemente digo que sí con la cabeza
— tú me encantas— dice pasando sus dedos por mi frente, se acerca y deja un beso ahí también
— vamos hermosa, entra a tu impresionante cuerpo, que aunque me fascina tenerte en dos lugares en el mismo momento, es mejor tenerte unida, me sentiría más tranquilo— vuelvo a sentir con la cabeza y me aproximo a mi cuerpo, me dejó caer en el y me uno perfectamente, parpadeo enfocando nuevamente mi vista y veo a Legol qué me mira, aún con asombro, La sonrisa que hala de su labio y me mira
— Unida me gustas muchísimo más, ¿qué tal sí esos labios qué ya no están estropeados vienen a besarme?— sin más me lanzo a él, es muy reconfortante qué él haya visto lo peor de mí Y aún así me quiera y me trate como siempre, esta tan emocionado de besarme, entonces cumplo su petición y lo beso… en todas partes.