Alora se quedó un momento pasmada por la actitud de aquella mujer de aspecto sensual. No podía negar que era atractiva con esos labios rojos y ese cabello hasta los hombros que jugueteaba en el aire con elegancia. Cachó el fino abrigo en el aire desacomodando un poco sus enormes lentes redondos. Killina por otro lado, la veía con una furia creciente en el pecho debido al trato que le estaba dando a Alora. Apretó un puño a su costado y se dirigió con paso decidido hacia su asistente. Le quitó el saco de encima y se lo aventó de vuelta a Bika con cierta violencia en sus movimientos. Bika cachó en el aire su saco sin poder cerrar su boca ante la sorpresa que se había llevado al ver a su prometido actuar de esa manera y defender a una “plebeya” de sus obligaciones como subordinada. — Espé

