CAPÍTULO 28

3029 Words
CAPÍTULO 28... MAIKA . . . . Xamira se relaja, a Sophy parece que le va a dar un colapso nervioso y Ebba está a punto de volver a su casa en vez de continuar con este caos en el aeropuerto. —Mami, mami, mami. —La rubia blanquea los ojos, creo que si Sophy no se calma va a volar por los aires sin necesidad de estar dentro de un avión. —Sophia, si no te callas y te calmas en este preciso momento te juro que agarro todas nuestras cosas y nos regresamos a casa. —Mami, nosotras vivimos en un apartamento, no tenemos casa. —La niña es inteligente no hay como negarlo y nosotros unos brutos que nos reímos de la situación, ganándonos la mirada asesina de la señora madre. —Ven, vamos a comprar un helado para que ya dejes a tu madre, creo que en este momento está pensando en abandonarnos a todos. —Xamira, no la malcríes ni la premies, se está comportando muy mal y está haciendo todo lo que le pedí que no hiciera. Xam se hace la que no ha escuchado nada y se aleja de nosotros a paso ligero con la niña de la mano. Me causa gracia ver cómo los piecitos de Sophy intentan alcanzar el ritmo de su tía. —Cálmate, ¿quieres? —Querer, quiero, pero no puedo. Es que tú no entiendes lo que es que te digan las 24 horas del día, los siete días de la semana y los 365 días del año… mami. Es agotador, a veces creo que tengo 10 Sophy en vez de solo 1. —No, no lo entiendo. Pero si te sirve de consuelo, cuando se queda conmigo hace lo mismo, nada más que con la palabra tío. Es fácil, le digo que una sola vez y el resto es como que nunca pasó. Si ella no responde a la primera es porque no quiere nada. —Acompaño mis palabras, alzando los hombros. —Ok. Qué suerte que Xam haya encontrado su pasaporte, juro que por un momento creí que lo había dejado en el departamento o lo que hubiese sido peor aún, que lo había perdido. —No, yo estaba tranquilo porque la vi guardándolo cuando todavía estábamos en el departamento. Aunque sí voy a confesar que me dio un poco de miedo porque si no lo encontraba, eso quería decir que lo había perdido y vaya a saber en dónde. ¡Con lo despistada que es! —Sí, menos mal… —Resopla Ebba, dejando caer sus hombros. —¿Crees que el hijo de puta irá? —No lo sé. Todo indica que no, pero quién sabe. Por lo que suponemos, no tiene dinero; sin embargo, cabe la posibilidad de que Xam no haya sido la única a la que intentó engañar y tal vez ha conseguido que alguien más pague por su viaje. Eso lo sabremos cuando ya estemos en el lugar. No me gusta para nada que ella se quede sola en la habitación —masculla entre dientes, con algo de preocupación. —¿Qué tal si le toca alguien que no es de su agrado o qué no se lleven bien? Aunque, por lo que tengo entendido, vamos a hacer todos de la misma alianza en cada hotel. De verdad espero que ese idiota no vaya, y ojalá que no haya conseguido estafar a más nadie para conseguir su objetivo. —Por ahora no le demos importancia, concentrémonos en el viaje y en intentar que Sophy se duerma toda la noche porque si no va a hablar hasta cansar a todos los pasajeros que se encuentren abordo. —La pobre está preocupada por el comportamiento de la niña. —Realmente dudo mucho que permanezca tanto tiempo despierta, es súper tarde y ella se ha despertado muy temprano hoy en la mañana, ¿recuerdas? —Y… yo dudo mucho que alguien pueda dormir hoy en ese avión. Esa niña cuando está ansiosa o nerviosa no la detiene nadie y solo a Xami se le ocurre darle dulce a esta hora, vas a ver que se pone peor. —Ahí vienen… —Señalo con la cabeza en la dirección en la que ambas vienen. —Mami, aprende de la tía Xami. Ella me dejó elegir todo lo que quería —dice Sophy. —Lo que pasa es que la tía Xami no sabe que tú eres exagerada para todo y luego no te comes ni la mitad de lo que pides. —PASAJEROS CON DESTINO A MIAMI-GRAND CAIMÁN, FAVOR DE ACERCARSE A LA PLATAFORMA 8. REPITO. PASAJEROS CON DESTINO A MIAMI-GRAND CAIMÁN, FAVOR DE ACERCARSE A LA PLATAFORMA 8. GRACIAS. Anuncia con suma cordialidad una voz femenina por el altavoz y eso significa una sola cosa: —Ya no vas a poder comer tu helado, lo siento, nena —dice Xam ante el anuncio que acaban de dar. . . . . XAMIRA . . Mierda, mis nervios aumentan a cada paso que damos. No sé por qué, pero no me gusta nada lo que estoy sintiendo. Hace un par de noches tuve un sueño muy extraño en el que algo no salía bien durante el viaje; sin embargo, no tengo mucha idea de lo que era porque jamás logro recordar por completo lo que sueño. Solo sé que tengo esta mala sensación creciendo dentro de mí y que no me deja estar tranquila. Avanzamos en la fila hacia la entrada de abordaje, donde nos piden la documentación que corresponde y la entregamos. Observan a cada uno de nosotros y el que va pasando espera al resto, la idea es estar juntos en todo momento y no separarnos por nada. . . . . Acomodarnos es todo un problema. Nuevamente el cinturón es pequeño y Maika está enojado porque el azafato no me ha tratado muy bien en el momento en el que le pedí la extensión. —Si no tiene ganas de trabajar que se quede en su casa. —Maik, ya. No le des el gusto de cabrearte. —Pero qué tiene que comentar eso de que deberías intentar adelgazar. Es un atrevido, debería limitarse a darte lo que le pediste y meterse las palabras en el donde no le da el sol. A él le pagan por hacer su trabajo, no por criticar a los pasajeros que abordan el avión. —Ya pasó, déjalo estar. —Insisto y por suerte él parece hacerme caso. —¿Quién crees que te toque para compartir la habitación? —pregunta Maik y yo no tengo idea de quién será. —No lo sé, realmente no tengo ni la menor idea. Ojalá me dejaran sola, si me toca una de esas chicas que no les agrado, o en el peor de los casos un hombre, me va a dar algo. “¿Te cuento algo curioso? —Él asiente y me mira—. He tenido un sueño del cual no recuerdo absolutamente nada, pero no me preguntes cómo me ha dejado con la impresión de que algo malo va a pasar”. —Xamira… —se queja—, como me dices algo así cuando nos acabamos de subir a un avión enorme en el cual viajaremos por horas. Mira si en ese sueño se caía el avión o nos quedamos atrapados en Miami porque alguien nos mete drogas en la valija y terminamos encerrados en la cárcel. No será ese sueño como la película esa de… —Eres una máquina de decir estupideces. Deberías ponerte a escribir, tienes una imaginación infinita y rara, por lo que veo. —Es tu culpa. —Mejor hay que intentar dormir, tenemos unas cuantas horas para hacerlo y no quiero llegar y perder todo el día durmiendo o terminar con un par de ojeras que lleguen hasta mis mejillas. Imagínate que llegue con mis ojos tan hinchados como cuando me quedo toda la noche escribiendo. —Te miraran de todas formas porque ni siquiera cuando parece que tus ojos van a estallar, son feos. Literalmente entiendo por qué todos dicen que tienes unos ojitos hermosos. —¿Por qué es lo único que no es incómodo de mirar en mí? —No, tonta, es porque son muy bonitos. Tu color es peculiar. —Es marrón. —Son de un marrón claro que se vuelve más claro o más oscuro, dependiendo del momento o la luz que los ilumine. —¿Ya podemos dormir? . . . . Me despierto por un movimiento un tanto fuerte. Una sacudida que da el avión y es extraño lo que siento, creo que estaba soñando nuevamente porque aparentemente soy la única que lo ha percibido. Nadie más se ha despertado dentro de lo que puedo ver. Miro la hora en el reloj de mi teléfono y me indica que son las 4 de la madrugada, aún faltan 4 o casi 5 horas de vuelo y mi culo ya no quiere saber más nada de este asiento. Me levanto de mi lugar y miro hacia todos lados, necesito ir al baño, menos mal que no estamos tan lejos del final de la aeronave. Camino con dificultad por entremedio de las filas de asientos y sé que no estoy tan gorda como para no caber. Lo hago de costado porque mi cadera va chocando contra los bordes de los mismos. Por fin llego, golpeo la puerta para comprobar si hay alguien y, por suerte, nadie responde; lo que me indica que está vacío. Me meto en él. Como es de costumbre cuando salgo de casa, llevo mis toallas húmedas porque detesto el papel higiénico. Termino, me lavo las manos y salgo. Cuando regreso a mi asiento ya no tengo sueño así que busco mi mochila y saco mi laptop. La enciendo y escribo una escena que tengo en mente. "Dejo de escucharlo porque me harta que me repita una y otra vez lo que debo o no hacer. A veces quisiera volver a ser un simple ser humano, de esos que pueden irse por unas horas y sin que nadie enloquezca en el trayecto. “Me aparto de nuestro manager para que no me joda más la existencia y ahí viene nuestro líder. “—No tengo ganas de que me jodan, Namhyun. No estaba haciendo nada malo, nadie me vio, no cometí ninguna locura… “—No te voy a joder, pero necesito saber. A esa chica la van a arrestar. “—Deja que lo hagan. “—¿Estás loco? ¿No estabas diciendo hace un minuto que te fuiste con ella por decisión propia? “—Sí, y pase las mejores horas de mi vida en su compañía. “—¿Y eso cómo encaja con que quieras que termine en prisión? “—Encaja a la perfección. Cuando ella diga que no fue así me van a pedir que de mi declaración y ella podrá demandar a la agencia por difamación. “—No estás siendo inteligente en este momento, querido amigo. Ella tendrá que compadecer ante la justicia y tal vez aquí no sea como en Corea, se de varios países donde el reo pasa en prisión una larga temporada antes de tener un juicio y poder defenderse. ¿Quieres eso para ella? “—No. “—Entonces comienza a hablar, en unas horas sale nuestro vuelo y no quiero que se alargue más. Necesito ver a mis pollitos y abrazarlos. “—Lo siento… “Sí, me disculpo porque sé que en este momento deberíamos estar en viaje. “En la hora siguiente me dedico a contar los sucesos de manera tranquila, pero haciendo notar el mal sabor que siento al tener que ventilar mi privacidad una vez más. ¿Es que no me pueden dejar tranquilo? “Siento que mi depresión quiere resurgir de entre los escombros con que los tapó Victoria cuando me ayudó, sé que le debo a ella el querer ser fuerte y no dejar que se desentierre ese gran problema que cargo desde mi existencia; sobre todo me lo debo a mí. “Las horas que he pasado al lado de Tatiana fueron las mejores en años. Ya no me conforma escribir, ya no me alcanza que mi familia haya decidido apoyarme ni las fans que me idolatran cuando salgo al escenario. Necesito sentirme libre y amado. “El vuelo me lo paso durmiendo, creo que me hizo sentir anestesiado y lo agradezco, recuerdo que la he dejado dormida entre sus propias sábanas y estoy seguro que despertará ofendida. Estará despotricando en mi nombre y sintiéndose usada, pero no voy a admitir ese hecho porque no fue así. “Por primera vez en años, ella me mostró y me regaló tiempo sagrado, me amó." Dejo de escribir y levanto la cabeza, hago tronar mi cuello y me pierdo en los diferentes colores que se pueden ver a través de la ventanilla del avión. ¿Será real eso que dicen? ¿Realmente será cierto que le gusto a Tsu? No es que sea tonta, más de una vez me he dado cuenta de sus indirectas, solamente que no he querido creérmelo para que luego, cuando él diga que solo bromeaba, no quede como una tonta. Sé que no soy fea, solo estoy gorda; pero también sé que eso se puede cambiar y además existen hombres a los cuales no les gustan las mujeres delgadas. Para gustos, colores. No voy a ser hipócrita y decir que me lo creo o que a la primera me voy a entregar así como así, no. Otro intento de relación a la distancia o por red social, no creo que lo pueda tolerar. No me fío de nadie. . . . . La llegada al aeropuerto de Miami es muy tranquila y rápida. Pasamos por migración y no hay problema alguno. Con toda la documentación aprobada y una vez pasada la revisión de nuestros equipajes, salimos de la zona de abordaje para ir a la plaza de comida. —Si no bebo una buena taza de café juro que me voy a morir. —Voy a tener que conformarme con una también, aunque necesito mi mate, una ducha y dormir. —¿Quién te manda a despertarte de madrugada y ponerte a escribir? —Mami… —Nos corta la pequeña—, tengo hambre, ¿podemos ir a comer? . . . . Oh, por Dios, estoy exhausta, mis oídos están tapados y definitivamente me quiero bañar, pero no sin antes tomarme un mate. —Jajajajajajajaja, casi muero con tu rostro en el momento en el que la policía te dijo que no podías ingresar el mate. —Ríete, te quiero ver cómo te las arreglas para aguantarme con el malhumor que me deja no tomar eso. —Yo sé de una manera muy rápida para solucionar ese problemita —dice nuestra rubia amiga. —Dejen la estupidez de lado, además está la niña. —Ahí hay un taxi. Paramos el vehículo, acomodamos las maletas, nos subimos y emprendemos camino hacia la localidad de la empresa. . . . —Bienvenidos, es un placer para nosotros recibirlos, su alojamiento va a ser en la torre 7. Necesito sus pasaportes o documentos de identidad y eso es todo. Creo que los tres estamos muy ansiosos de llegar a nuestras habitaciones porque los tres al mismo tiempo colocamos lo requerido encima del mostrador. —Gracias… Supongo que están muy agotados. —Sí, disculpanos por favor. Estamos agotados de verdad, fueron muchas horas de viaje y anhelamos una ducha con urgencia. —le respondo para no quedar tan mal. Realmente creo que fuimos unos groseros. —Comencemos con Ebba… Mi amiga le va dictando todos sus datos y cuando termina le dice que la pequeña Sophy es su hija y que ambas se hospedan en la misma habitación que Maika. La chica muy amable se gana la mirada más fea que se puedan imaginar cuando menciona que los gastos de la pequeña ya fueron cancelados y que no nos preocupemos por el consumo de ella porque corre por la casa. Ninguno de los dos nos atrevemos a mirarla a la cara, creo que en estos momentos, Ebba, está más cerca de matarnos y enterranos que de darnos unos cuantos besos y felicitarnos o agradecernos. Les indican el número de su habitación y el piso al cual deben dirigirse para encontrarla. Ellos van al piso 8. Es mi turno, le entrego mi pasaporte y mi documento y la chica lo recibe, hace su trabajo y me indica que me ha tocado en el último piso. A ver no me puedo quejar, es la mejor habitación, la más lujosa y con yacusi, todo lo que quieran. Pero no voy a estar cerca de mis amigos… —Muchas gracias señorita. —termino diciendo sin la menor alegría. —Disculpa —Se acerca Maika—, ¿podrías decirnos el nombre del o la acompañante de mi amiga? —Claro, dejame chequear… —la chica vuelve a teclear y nosotros esperamos hasta que vuelve a hablar—. Armando Lagos, si no me equivoco es de México. —Ok, debe ser Mr D, que suerte, nos llevamos muy bien y es súper divertido. Ni bien digo lo anterior y agradezco nos dirigimos de inmediato hacia el ascensor. Las puertas se abren, ingresamos y presionamos ambos botones correspondientes a nuestros pisos. Maika quiere acompañarme pero me niego, le digo que vaya con Ebba y que luego de que se instalen, si quiere puede subir a revisar que todo esté bien. Acepta no muy convencido y justo llegamos a su destino. . . Me bajo de la caja metálica y camino por el largo pasillo, literalmente es la última puerta que se encuentra en este piso. Coloco la tarjeta magnética en la cerradura la puerta se abre e ingreso quedando maravillada con lo que veo, es una muy hermosa y pulcra habitación. —Bienvenida, que bueno que llegaste mami, aquí está tu hombre para darte una buena satisfacción. —¿NACIÓN?
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