CAPÍTULO 12

2179 Words
CAPÍTULO 12. XAMIRA . . No voy a negar que he pasado toda la tarde llorando y en la noche terminé por dormirme casi a las 4 de la madrugada. He dejado todos esos sentimientos que me ha hecho sentir mi bella y adorada madre en las 25 hojas de Word que abrí en mi computadora; no es que sean para la historia que estoy escribiendo, pero en alguna otra van a encajar. He recibido varios mensajes y llamadas, tanto de Maika como de Nación, pero no he abierto los chats ni atendido a alguno de los dos porque no quería que me vieran de esa manera. Mientras me preparo el mate —pues me acabo de despertar— reviso mi correo electrónico y me encuentro con que han aceptado mi historia para participar en el concurso que les comenté anteriormente; y siendo honesta, me encantaría ganar. Estoy harta de ser la perdedora, la pobre, y ahora sumémosle sin padres porque en lo que a mí respecta ya no los tengo a ninguno de los dos. Al caballero que me dio el apellido, por cobarde; y a la dama que me llevó en su vientre por 9 meses, por preferir a un tipo antes que a su propia sangre. No los odio, los sigo amando como lo hago con todos y cada uno que ha llegado a mi corazón para luego irse, dejándome sola. En fin, la jarra eléctrica se apaga sola porque ya ha hervido el agua, y destapo el termo para verter el líquido en él. El mate ya lo limpié y le coloqué la yerba, así que solo pongo el tapón en el termo y me voy a mi dormitorio para sentarme frente a la computadora. Mi teléfono me indica que llegó un nuevo mensaje y lo leo, deslizando la barra de notificaciones, no quiero entrar a w******p y tener que responder todo ahí. Es Maik, dice que lo lamenta, que entiende que debe haberme ido lo suficientemente mal con mi madre como para que no quiera hablar ni siquiera con él; está en lo cierto. También me dice que ha sacado mi pasaje para dentro de dos semanas, tal como lo habíamos acordado. Toco la flechita en la barra de notificaciones y le respondo con un “Gracias, perdóname, luego hablamos”. Agarro el mate y me quemo la lengua al dar la primera chupada, olvidé colocarle el agua fría. Lo siguiente que me quemo es uno de mis pechos al separar la bombilla de mi boca con brusquedad, he volcado lo que quedaba de agua en el mate. Y, por último, mi pierna, pero esta no arde tanto, por suerte. Mi celular suena nuevamente y sin darme cuenta, atiendo la videollamada que me está haciendo por primera vez Nación. —Buenos días, Xam. Disculpa que te llame sin avisarte, pero me tenías preocupado. —No digo nada, solo miro la pantalla—. ¿Qué les ha ocurrido a tus ojos? Los tienes súper hinchados. —Es que soy alérgica, muy alérgica, y además tengo las lágrimas demasiado espesas. ¿Me prestas los tuyos? Necesito ponerme a escribir. —Claro que te los presto, fácilmente podrían ser tus ojos. —Gracias… —Siento mis mejillas arder y no es precisamente por el bendito mate—. Solo debo aplicarme una crema que me mandaron para que se desinflamen. —¿Y qué crema es esa? Me gustaría estar allí para ayudarte a colocarla. Debes cuidar tus hermosos ojos, hablo en serio, son tu herramienta de trabajo. —Ya estoy acostumbrada, solo me lavo las manos y las desinfecto bien para colocarme el medicamento. Es que tengo los ojos muy delicados. Como estamos en videollamada mediante w******p, aprovecho para enviarle un mensaje de texto a mi editora informándole que me ha llegado la confirmación del ingreso al concurso y al volver, veo que Nación ha cambiado su foto de perfil. —Cambiaste tu foto y estás súper chiquito ahí. —No, es de ahora. No soy chiquito, soy un hombre. —¿De verdad tienes 22? —Las apariencias engañan, tengo 22 años y soy un hombre. Deben ser tus ojitos que no están bien. —Te ves demasiado pequeño. —Ok, te tengo que dejar, necesito bañarme y te llamo de nuevo. —Bien, mientras voy a entrar en el juego. —Cuidado con andar hablando con otros, soy muy celoso, jajajajaja. —Bueno… a veces, solo a veces, me compartes con Bang y mucho con Maika. —Noooo, con nadie. —No seas así, ellos son mis amigos también. Maika y yo nos hemos convertido en casi hermanos y Bang me acompaña en el juego mientras que tú no estás. —Maika que sé consiga a otra amiga y a Bang, le voy a bajar el asentamiento. —Jajajajjajajajaja, deja de bromear y ve a bañarte. Luego te voy a contar algo. —Cambia de tema… no voy a compartirte de ninguna manera. —Entonces no duermas tanto, mientras lo haces, Bang es mi compañero de zona de plaga. Todos los días hacemos una para ganar fragmentos y poder subir de rango. —Veo que ya no somos exclusivos. —De qué hablas… no hay exclusividad en una amistad. —Tranquila, es una broma. Amar es compartir también. —Buena frase, te tengo que dejar, me están llamando. No dejo que responda, simplemente presiono el icono de color rojo en mi pantalla y termino con la llamada que se estaba haciendo tan absurda, como rara. . . —¿Ya jugaste? —Sí. —¿Y tu Bang? —Y mi Bang, debe de estar durmiendo a esta hora —Chale, dijiste “tu Bang”. —Fuiste tú el que lo nombró de esa manera, en todo caso no es mío, debe ser de su mamá o su novia. Pero pienso que nadie es de nadie. —Pos, tú eres mía… Vuelvo a quedar en silencio, a veces no sé si sigue bromeando o qué, porque se ríe cada vez que dice algún comentario como ese. —Es solo una broma, Xam. Es tarde y tú estás bostezando, mejor ve a dormir. —Sí, te iba a comentar algo, pero ya mañana lo haré, es tarde y muero de sueño. —Está bien, que descanses y sueña conmigo que yo estoy seguro que lo haré contigo. —Ok, descansa. —No respondo por lo que pase en ese sueño. Ten bonita noche y espero que esos hermosos ojitos estén mucho mejor para mañana. Solo me limito a saludar, agitando mi mano y de inmediato, culmino la llamada. Tengo sentimientos encontrados, por un lado, me encantaría frenarlo, pero por el otro, me agrada. Es lindo sentirse así, me gusta la atención que me da. . . Xamira: Sí, disculpa. Nación: No hay problema. Creo que ayer me pasé de la raya. Xamira: Es que no debiste hablar de eso con Maika. Nación: Lo siento, no te enojes por favor. —Puedes enviarme audios, estoy escribiendo. —Claro. De verdad lo siento, estábamos jugando y en mi cabeza rondaba lo que me contaste, eso que te vas a vivir con él. No sabía que era gay. —Y, ¿eso qué tiene que ver? Luis, los amigos tienen permitido tener más amigos. —Me llamaste por mi nombre, eso no es bueno. —Mira, dejemos el tema por aquí, no vuelvas a hacer ese tipo de cosas porque me molestan, ¿está bien? —Está bien, perdóname. ¿Qué estás escribiendo? —Una escena donde los protagonistas tienen sexo. Mi protagonista está embarazada, es de alto riesgo y su novio quiere complacerla, pero no puede haber penetración. —¿Puedo leerlo? —Sí, no hay problema. Te lo envío… Xamira: “—¡Ayyy, amor! Por qué me haces sufrir de esta manera. —No es pregunta—. ¡Oh, por Dios! —Siento sus labios en mi sexo y me deshace, me deja vulnerable—. Mi vida —Ya agitada sintiendo los roces de su lengua—, ¡por favor! No me tortures, no puedo. Me encanta lo que haces… —¡Calladita lo vas a disfrutar mejor! Shhh… —Lame—. Tengo… —Lame— permiso… —Succiona— para comerte. —Sigue con su maravilloso trabajo y mi cuerpo se destensa. Me entrego totalmente al placer que me está provocando, hasta que se detiene y, saltando de la cama, recoge la toalla para extenderla un poco desde debajo de mis nalgas y a lo largo de la cama. Abre su pantalón, mete la mano y saca su m*****o. Se coloca en cuatro con la cara en mi sexo, solo apoyado en uno de sus codos. Me saborea con esmero, asombroso. Suelta lo que tiene metido en la boca con un ruidito morboso, mi parte más sensible, y susurra: —Si sientes algo raro dímelo y paramos inmediatamente. —No, no… Sigue por favor, me voy a correr, pon tu boquita, mi amor. —Sueno suplicante y en verdad suplico. En el momento que estoy sintiendo la explosión dentro de mí, observo nuestro reflejo en el espejo frente a la cama, notando como Namhyun embiste su mano. Presiono más mi mano en su cabello y ruego que siga, aunque haya alcanzado mi orgasmo. Él, escabullido entre mis pliegues, y yo viendo como le hace el amor a su propia mano, juraría que ese simulacro lo tiene como loco. —Mmmmmm. —Gime aún ahogado por mi sexo. —Síííí… ahhh… amor —Un nuevo orgasmo me invade—. Quiero sentirte, quiero que explotes en mí. A las corridas, se incorpora pegando la punta de su pene a mi entrada y continúa el vaivén de su mano hasta que lo logra, dejándome atónita. Nuevos espasmos recorren mi cuerpo, dejando un clímax que me aturde por completo, acompañado por el suyo.” Le doy unos minutos para que pueda leer, en los que literalmente corro hacia el baño, tanto mate termina por hacer que se llene mi vejiga. Para cuando regreso, ya tengo un audio esperándome. —¡Wow, eso sí que es otro nivel! Narras de una manera atrapante y te confieso que me cachondeo un poco. La charla continúa, hablamos de escritura y de otros temas variados, ya saben, cosas que pasan cuando estás a gusto con alguien más. Me hace reír mucho con sus ocurrencias. Él dice que necesita hacer ejercicio porque está un poco gordito y por primera vez me envía una foto de cuerpo completo frente a un espejo. No, no diría que está gordo, se queja porque apenas si tiene un poco de pancita. En cambio, yo aprovecho su insistencia y le envío una foto mía, también frente al espejo. Yo sí estoy gorda, exactamente en este momento estoy pesando 102 kilos y no es que no esté a gusto o disconforme, no me tira abajo en lo absoluto. Sé que tengo varios kilos de más, pero cuento con una forma que me gusta en mi cuerpo: proporcionada de todos lados. Contrario a lo que me esperaba, a él le gusta lo que ve en la imagen que le regalé. Pensé que iba a desistir de decir piropos o hacerme ver que le gusto. Nación: Tú sí estás muy sexy. Xamira: Sí, sí, redondamente sexy. ¿Qué dice tu tatuaje? Nación: Nada, es solo un signo vital con un corazón en medio. Tengo 3 en total; este en mi antebrazo, uno en un dedo y otro en una parte que no puedes ver. Xamira: Yo tengo 7. ¿Te has tatuado el pene? Nación: Noooo, cómo crees, jajajajajaja. ¡Tampoco te pases! Xamira: ¿Una nalga? Nación: ¡XAAAAAM! Jajajajajajajaja, ya, tonta. Digamos que está en medio de mi cintura. Xamira: ¿Tanto drama por eso? Te voy a mostrar el más grande que tengo. —Aprovecho que estoy acostada con mi short de pijama y me tomo una foto en donde solo sale mi muslo con un enorme tatuaje. Un atrapa sueños. Nación: ¡Wow! Eso si está fino. Ya me enamoré… Ah, el tatuaje también es hermoso. Xamira: ¿Ya entraste al juego? Prefiero hacerme la tonta. Nación: ¡Qué mujer, por Dios! Me caso… Xamira: ¿De los pelos con alguien? Nación: No, contigo. Xamira: Jajajajajajajaja, claro, nos casamos en la iglesia con un cura vestido de Elvis. Nación: JAJAJA. Hablo en serio… Xamira: Yo también. Nación: Tonta, mira que me haces reír. En la luna de miel te pones un traje de conejita. Xamira: Claro, una conejita gorda… nada más excitante. Te colocas la tanga con la trompa de elefante y todos felices… Nación: Solo si me dices “papi”. Xamira: Te gano por 12 años, pero no hay problema, jugamos a que soy de 5. No dejo de reírme en ningún momento, literalmente ahora entiendo que todo lo que está escribiendo es de broma y me encanta. Nación: Todo muy lindo, me encanta hacerte reír. Mucho chiste, pero hablo en serio… ¡Me gustas!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD