E x p l o r a r

4782 Words

 Mía recorrió toda la casa, la observó cómo no lo hacía en años, le buscó los imperfectos y llamó al viejo constructor que contrataba su madre. El hombre estaba más desgastado, gordo y peludo que la última vez que visitó aquella propiedad ambo negociaron el precio, los materiales y los arreglos que querían hacerle a la casa.  Después de unos días el hombre peludo encargado de la construcción, sin duda, no le hizo gracia el cambio de jefa, dado que la madre de Mía era completamente dadivosa, divertida y dulce completamente lo opuesto por lo que el fresco y las galletitas para los trabajadores no existía y las órdenes las daba ella, lo cual no salía con piropos y una sonrisa. — ¡Se acabó!— Gritó el constructor y tiró el casco. Mía abrió los ojos y salió de su habitación, se dirigió  hasta

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