— ¡Andrey!. Él voltio la cabeza pensando que ra Iván. Al ver entrar otra persona Sus ojos no expresaban emoción alguna. Durante un segundo, no pudo recordar quien lo llamaba, porque estaba sumido en sus pensamientos, pero al volver a la realidad era su amigo, Joseph que llego de imprevisto a su casa, la ama de llave lo había dejado entrar y le había dicho que el señor se encontraba en el estudio que podía verlo allí. — Andrey que pasa, que es lo que te ocurre. Dijo por fin Joseph así le decían sus amigos. Pero Andrey no pareció darse cuenta del tiempo que él tardó en responder. — Todo el mundo me ha dicho que ahora te la pasas gritando y de mal humor. —dijo su amigo mientras se acercaba a él. — Vamos Andrey la vida sigue. Tienes que recobrar la compostura, dejar de pensar tanto. — Q

