Respiraba, en la tumba de mi hijo, y lloraba hice que le pusieran el nombre que tanto me gustaba Elaia, mi niño pequeño, era un varoncito, soñé tanto con el, que mi embarazo no se notó porque creían que era la gordura, cuando estaba por contárselo a mi tía sucedió lo de el accidente, y lo demás ya es historia, pero estoy rota, por dentro ya no siento nada amor, piedad nada, siento que recordar, me hizo más fuerte. Fui a la oficina de mi amigo, si trabaja en dónde está mi padre en fin en lo de mi familia, el me dijo que no estarían y que podríamos hablar a gusto. Mientras voy entrando al edificio, todas las que se creen mil me miran, voy a la mesa de entrada, y una rubia me mira de arriba abajo. -si? Que necesitas? -bien día no? En primer lugar, segundo más respeto! Y llama al señor Cha

