Despertar (Samuel)

2110 Words
Lo último que recordaba, era haber visto como Ramón se llevaba a Victoria y Julieta hacia una camioneta negra, Victoria caminaba casi arrastrada mientras intentaba con todas sus fuerzas venir hacia mí, recuerdo haber extendido una de mis manos intentando alcanzarla, pero entonces, todo se volvió oscuro. La escena se repetía una y otra vez en mi cabeza, el sonido de un disparo, los gritos de la gente, Victoria tomando mi brazo con fuerza, estar agachados mientras Ramón amenazaba con una pistola a Jerry y como rehén una asustada Julieta. Quise hacerme el héroe y todo salió mal. Victoria había sido alejada una vez más de mí y yo no podía hacer nada.  En el momento en el que se iba la vida de mi cuerpo, empecé a recordar cada uno de los eventos de mi vida, vi a mis padres, a mis amigos del pueblo, a Victoria. Recordé momentos que me hicieron feliz, que me llenaron de vida y vi los momentos que me llevaron a este trágico final.  De vez en cuando escuchaba voces a lo lejos, había escuchado la voz de mi madre orando para que pudiera despertar pronto, la voz de mi padre consolándola y dándole fuerzas. Escuché a Sofía llorar y pedirme que me levantara de la cama, a Jerry decirme que iban a encontrar a Ramón costara lo que costara. También, por increíble que parezca, pude escuchar al padre de Victoria, el señor Rodrigo diciéndome que debía levantarme para encontrar a su hija, me había confiado su vida en mis manos y yo luchaba por abrir mis ojos, por levantarme de ese letargo eterno, pero no podía. Me sentía inútil, encerrado en mi propio cuerpo. Era un bulto de carne y hueso que se debilitaba cada vez más.  Podía escuchar las voces de los doctores y las enfermeras diciendo que no tenía esperanzas cuando nadie más estaba en la habitación, las enfermeras hablaban con voz lastimera y comentaba la trágica historia de amor que me había llevado al coma.  Pero había una sola voz que ansiaba escuchar más que a nada, Victoria. Era a ella a quien quería escuchar, a quien quería sentir a mi lado, que me tomara la mano y me pidiera despertar. Si no era ella quien venía a mí, me dejaría morir, porque mi vida sin ella no tenía sentido. ¿Por qué no vienes mi amor? ¿Por qué no me buscas y me pides que vuelva a ti? No sabía cuantos días o cuántas noches había pasado en este estado, las visitas iban disminuyendo poco a poco, ya no esperaba escuchar su voz, había dado por sentado que Victoria había desaparecido por completo de mi vida y todo era mi culpa. Hasta que en un momento, ella apareció en uno de los tantos recuerdos que venían de mi vida junto a ella.  - Acompáñame amor mío. - Victoria extendía su mano hacia mí, ¿acaso me pedía morir para estar junto a ella? - ¿A dónde vamos? - A Uribia. - ¿Por qué? - Aquí estoy mi amor, debes buscarme. Estoy en peligro. Te necesito.  - Victoria, espera. - Poco a poco veía como se desvanecía en el aire, nuevamente se me iba de las manos. - Victoria, ¡VICTORIA! - De pronto, había abierto mis ojos. Veía todo borroso a mi alrededor. Una mujer, que supuse era una enfermera, se acercó sorprendida a verme. - ¡Estás despierto! ¡Doctor! - Salió rápidamente de la habitación y yo seguía confundido. ¿Dónde estaba Victoria? La había visto, ¿por qué no estaba junto a él? - Samuel, qué gusto que hayas despertado. - Victoria. - Sentí que había movido los labios, pero ningún sonido salía de mi boca.  - No puedes hablar Samuel, estás entubado. Por el momento no podemos retirarlo debido a que debemos revisar tus avances. Te haré unas preguntas, tu debes asentir o negar con la cabeza, ¿entendido? - Asentí. - ¿Tu nombre es Samuel Franco? - Asentí. - Tus padres son Esther y Miguel Franco. - Volví a asentir. - ¿Tienes veintiséis años? - No sabía qué responder, no tenía idea de cuánto tiempo había pasado dormido, pero creía que había sido bastante, teniendo en cuenta la delgadez de sus brazos y la fatiga que sentía. - Aun no cumples los veintisiete, tu cumpleaños es en cuatro días. - ¡Vaya! Había estado poco más de dos meses en estado de coma. - ¿Recuerdas lo que sucedió? - Volví a asentir y él me miró con tristeza y podría decir que lástima. - Lo lamento mucho Samuel. Vamos a dejar las preguntas hasta aquí, tus padres están ansiosos de verte. - ¿Y Victoria? ¿Por qué nadie me decía nada de ella? -  Te vamos a entregar un tablero para que puedas comunicarte mientras te quitamos el tubo. - Volví a asentir y vi cómo mis padres entraban. Mi madre cubría su boca en señal de sorpresa y mi padre no podía verme a la cara, pero pude notar que una lágrima rodaba por su mejilla. Aun recordaba cómo habían terminado las cosas entre nosotros, así que entendía porqué estaba tan distanciado de mí.  - Mi niño, estás despierto. No sabes qué alegría me da tenerte de nuevo conmigo. - En ese momento entró una enfermera y me acercó un tablero y un marcador.  *** - ¿Dónde está Victoria? - *** Mis padres se miraron entre sí como preocupados con la reacción que tuviera al enterarme. Con tal de que estuviera viva estaba bien, si me decían que había fallecido ese día, seguramente la seguiría.  - Samuel, a Victoria y a Julieta se las llevó Ramón. No sabemos nada de ellas, en estos meses que has estado inconsciente, Jerry ha hecho hasta lo imposible por encontrarlas, pero no ha podido seguirle el rastro a ese mal nacido. - Mi padre agachó la cabeza luego de decirme eso y yo no sabía qué decir.  *** - ¿Está viva? - *** Mi madre soltó un jadeo y yo sentí morir. - No sabemos mi niño, nadie sabe nada de esas creaturas desde que se fueron. Según lo que nos cuenta él, se preocuparon más por salvarte la vida a ti, así que Ramón pudo escapar. - Sentí arder mi interior, por mi culpa ellas no estaban aquí, debí haber muerto en ese mismo instante, así ellas estarían bien.  *** - Díganle a Jerry que venga - *** Me sentía idiota teniendo que escribir todo lo que quería decir, pero era la única forma en la que podía comunicarme por el momento. Quería que me quitaran ese tubo ya, necesitaba salir del hospital ya.  - Aun estás débil Samuel, no puedes hacer muchos esfuerzos y Jerry te dirá exactamente lo mismo que te hemos dicho, ¿crees que somos tontos o que no entendemos las cosas?  *** - Nunca dije eso papá, pero quiero verlo, necesito hablar con él. - *** Mi madre asintió y mi papá soltó un suspiro, nada me haría cambiar de opinión.  Mientras contactaban a Jerry, el doctor entró para hacerme unos análisis y estudios, necesitaban saber que todo iba bien. Había recibido un impacto de bala en la pierna y casi me había rozado la arteria femoral y también había recibido un impacto en el pecho al lado derecho que había quedado incrustado entre las costillas. Al caer por el segundo impacto, me golpeé la cabeza y eso fue lo que causó el coma. Había perdido demasiada sangre y había necesitado varias transfusiones. Estuve a punto de morir en tres ocasiones en los dos meses que estuve inconsciente y estuvieron a punto de desconectarme.  - No sé hijo qué clase de milagro te trajo de vuelta aquí, pero en serio agradezco a la vida tenerte de vuelta. - Mi madre había llorado durante toda la explicación del doctor como si ella no hubiera estado presente en esos momentos y hasta ahora se estuviera enterando.  *** - Fue Victoria - *** Mis padres me miraron confundidos - ¿A qué te refieres Samuel? - Mi padre tomó la palabra y el doctor se quedó mirándome esperando a que terminara de escribir.  *** - Soñé con ella, me dijo que debía buscarla en Uribia, que ella estaba en peligro allá. - *** Todos me miraron con sorpresa, yo estaba confundido, había sido un simple sueño. - Mejor esperemos que Jerry venga y hable contigo. - Fue lo único que dijo mi madre. El doctor pidió que salieran para dejarme descansar, aun me sentía algo mareado y las fuerzas empezaban a agotarse, ya casi no podía coger bien el marcador con el que escribía y la mano la sentía pesada.  La espera fue demasiado larga, Jerry se había tomado un buen tiempo en llegar y yo cada vez estaba más y más impaciente. Por las reacciones de mis padres sabía que mi sueño los había conmocionado, pero tenía que saber porqué. ¿Realmente Victoria y Julieta estaban allá? Ramón no era tan estúpido de mandarlas a un lugar tan concurrido y que cualquiera podría reconocerlas. El hombre era tan calculador que en años trabajando en el narcotráfico, nadie había visto su rostro ni escuchado su voz, así que no podía ser tan descuidado de llevarlas a un lugar tan obvio. Por lo menos era lo que creía. Luego de lo que para mí fueron horas, Jerry cruzó la puerta y me lanzó una sonrisa.  - Hermano, qué gusto verte vivo. - ¿Qué? La última vez que nos vimos prácticamente me odiaba, yo había hecho que secuestraran a Julieta, entonces no entendía qué pasaba. Asentí a modo de saludo y él se sentó en una silla al lado de mi cama. - Te ves horrible amigo. - Soltó una carcajada y yo seguía extrañado, ¿qué bicho le había picado a Jerry? - No me mires así, estoy siendo honesto. - Tomé el tablero y empecé a escribir.  *** - Soñé con Victoria, me dijo que estaba corriendo peligro y que estaba en Uribia. - *** Cuando se lo mostré, Jerry abrió los ojos en señal de sorpresa y la sonrisa radiante que traía se borró de repente. Definitivamente, algo de mi sueño era cierto, ahora falta saber qué era lo real.  - ¡Vaya sorpresa! El golpe en la cabeza te dio poderes de clarividencia. - Yo lo miré como instándolo a seguir, necesitaba saber más. Jerry soltó un suspiro y su cuerpo decayó totalmente, de un momento a otro había pasado de tener veintiocho a tener sesenta años encima. - Samuel, las chicas si están en Uribia, unas personas reportaron un avistamiento de ellas, pero cuando llegamos no pudimos encontrarlas. Hemos intentado rastrearlas de todas las formas posibles, pero no hemos encontrado una sola pista. Es como si la tierra se las hubiera tragado. - Vi que una lágrima solitaria resbalaba de su mejilla. - Alguien dijo que había visto a Julieta atendiendo en una boutique de moda, nos dieron nombre, dirección, todo lo necesario, pero cuando fuimos no estaba, había una chica muy parecida a ella y no nos dejaron revisar las cámaras porque no teníamos orden judicial. - Yo solo quería escuchar que mi Victoria estaba bien. - De Victoria dijeron que la habían visto en el campus de la universidad, estuvimos varios días haciendo vigilancia en cada punto de la universidad, pero no la vimos. Llamamos testigos, entrevistamos a los decanos de las facultades y nadie da razón de ella. - Sentía en mi pecho un nudo que se iba haciendo más y más estrecho. Mi dulce Victoria, ¿en dónde estás? - No estamos del todo seguros de seguir buscando en esa dirección Samuel, empezamos a creer que nos están dando pistas falsas para confundirnos y poder llevarse a las chicas lejos.  *** - Ramón es bastante escurridizo, dudo que las haya llevado a la ciudad. - *** - Lo mismo pienso, pero son tantas cosas Samuel. No fueron pocas las personas que reportaron haberlas visto, tenemos más de treinta testigos que las vieron. Andando por la calle, en la universidad, en el centro comercial. Es como si estuvieran haciendo sus vidas normales, lo que no entiendo es porqué no se han comunicado. Ellas deben saber que todos aquí estamos que nos arrancamos los pelos de los nervios por saber algo de ellas. ¿Por qué no dicen nada? - En ese momento Jerry se quebró, su voz sonó rota y lo entendía, tampoco sabía porqué ellas no decían nada. *** - Si es así, Ramón las debe tener amenazadas de alguna manera Jerry. Debemos ayudarlas. - Lo sé. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD