*Editado La escena seguía tan grotesca como al inicio, Julieta seguía recostada en el suelo y no había venido nadie a auxiliarla. Yo no tenía forma alguna de llamar una ambulancia y estaba segura de que si no la atendían pronto, ella dejaría este mundo de una forma horrible. Fernando no aparecía, lo había llamado una y otra vez, había gritado su nombre, pero no venía a la habitación y yo empezaba a desesperarme. - ¡Maldita sea! Alguien venga y ayúdeme, tenemos que llevarla a un hospital. Por favor. - Salí de la habitación y busqué en cada rincón de la casa, pero era como si se hubieran puesto de acuerdo para huir. Intenté entrar al estudio en el que estaba el único teléfono de la casa, pero estaba cerrado con llave. Pateé, golpeé, grité con todas mis fuerzas, pero nadie me daba respue

