Como si percibiera sus emociones, Jack palmeó suavemente a Ainsley en el hombro. —Es bueno que hayas vuelto. Es bueno que hayas vuelto. Ainsley levantó la vista y se encontró con la alentadora mirada de Jack, con la nariz escociéndole. Jack retiró la mano y miró a la excitada multitud y a Kaitlin, que estaba sorprendida. Explicó con una sonrisa —Ainsley es, en efecto, mi alumna. El Departamento de Psicología le permitió tomarse un descanso ilimitado porque no queríamos renunciar a semejante talento. Cuando Ainsley estaba en la escuela, ganó todos los créditos en el menor tiempo posible y obtuvo experiencia práctica trabajando con la policía, el asilo y el centro de asesoramiento. Estaba a un paso de graduarse. Un genio de la psicología así está naturalmente cualificado para ser profeso

