Sonríe radiantemente, llevando una mano hacia mi cuello. Me atrae hacia él y me da un beso fuerte, apasionado; un beso que me hace olvidar el aquí y el ahora. Solo puedo sentir sus labios apretándose contra los míos, su lengua entrelazándose una y otra vez con la mía, dejándome saborear su aliento, mentolado y fresco. Cuando termina el beso, respiramos entrecortadamente. Mi pecho subiendo y bajando con gran esfuerzo, su mirada atravesándome. —Quiero tenerte —dice apenas recupera el aliento, sus ojos fijos en los míos—, atada… en bragas. —Pone su mano izquierda en mi rodilla y empieza a subirla muy lentamente por mi pierna. Mi respiración se altera, de nuevo, al instante. Mi corazón hace aeróbicos en mi pecho. Mi piel hormiguea—. Quisiera fotografiarte... así, sonrojada… —Acerca sus labios

