Capítulo 31

2435 Words

Alejandra no quería que la velada terminara. No sabía qué hacer con aquel amasijo de sentimientos que le oprimía el pecho y que le atenazaba la garganta, por lo que, dejando a un lado su timidez, lo invitó con torpeza a tomar una taza de café. Sí, no había sido muy original, pero no se le ocurrió otra manera de impedir que se fuera. Sin embargo… —Me encantaría. —Su rápida respuesta la emocionó y la alivió. Esperó con paciencia a que ajustara las ruedas a la silla; después, silenciosos, se encaminaron al portal del edificio. Era consciente de la brisa fresca de la noche, de los latidos desaforados de su corazón, del sonido de la silla de ruedas sobre el pavimento y de los coches que pasaban. Sus sentidos estaban tan alterados y concentrados en su presencia que se sorprendía de ser capa

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