Me quedé mirando directamente en todas las cosas que se encontraban aquí, paseo mis dedos por aquel jarrón que mi mamá le había dado, sabía perfectamente que era de ella, tenía pequeñas mariposas dibujadas en el. Pasan pocos minutos, cuando mi tía aparece al inicio de la escalera, con un vestido rojo pegado a su piel, reluciente de cada una de las curvas que portaba su cuerpo, dejando en negación que ella hubiera tenido tres hijos, sus labios resaltaba en un color rojo intenso, junto con unos lentes de sol bastante llamativos. —¡Katherine Morgan! - sonríe mi tía, hablando con emoción, mientras bajaba lentamente las escaleras .—Debiste quedarte. De niña todos te querían como modelo. Eras la gran sensación, y aun podrías serlo. No dejes eso de lado. Y se que no entraste a una carrera por

