Me quede mirando el lugar, notando como el aroma de humedad se introduce de forma violenta por mis fosas nasales, arrugue mi nariz en una mueca de asco y examine aquel lugar, el incendio ocurrió hace pocos años, la perdida fue pequeña,—pero según internet las instalaciones no eran muy buenas, por lo cuál fue la oportunidad perfecta con la cuál cerrar el lugar—, las paredes estaban pintadas de blanco, con las manchas negras de humo y fuego plasmadas en ellas. Mordí mi lengua y mire hacía Gilberto, quien portaba una mirada completamente llena de desagrado, me enderece y comencé a caminar con lentitud, él fue detrás de mí, soltando un pequeño suspiro pesado, seguramente se arrepentía de haber accedido venir acá conmigo, en lugar de seguir buscando cosas en casa de Juls. — Algo que me gusta

