K.D

2024 Words
Hay cosas que son un poco difíciles de entender, el ¿por qué las cosas sucedían del modo en que las mirábamos? ¿Había modo de cambiarlas cosas? Supongo, que quizá con un poco de suerte podría suceder, paseo mis dedos por mi cuaderno, para soltar un leve suspiro un poco pesado. Termine recargando mi cabeza en mi mano izquierda, mientras que ponía mi mirada directamente en el reloj que se encontraba en lo alto de la habitación, me encontraba un poco confundida, sintiendo como mi corazón latía al ritmo de las manecillas del reloj, solté un leve suspiro, para concentrarme solamente en cómo este avanzaba de forma tan lenta, que comenzaba a ser demasiado tedioso. Desvié la mirada, encontrándome el lugar en donde se debería de encontrar Saith, completamente vacío. Mis labios se torcieron levemente en una pequeña mueca, para terminar suspirando. No se había presentado a ninguna clase y no podía entender el porqué. No podía mantener mi concentración en el maestro, sin dejar de pensar en el hecho de que Saith no se encontraba cerca, paseo mis dedos por mi cabello, me enderecé, sintiendo como mis huesos se presionaban, crujiendo, haciendo un sonido un poco estrepitoso, recibí una leve mirada de Cassie, quien me dio una leve sonrisa, para después pasar su mirada al frente, mordí la punta de mi lengua, escuchaba como hablaba e intentaba explicar sobre el tema, cosa que lastimosamente no había escuchado, siquiera un poco, no había prestado nada de atención, Saith y yo, lo que fue la última semana, habíamos mejorado la relación que hace unos meses se había hecho un asco, ahora, me preguntaba, ¿Exagere?, seguramente, no. — No pareces estar muy concentrada—, susurró Cassie, girando un poco su cabeza hacía mí—, ¿Recuerdas que se entregan hoy? Lo recordaba perfectamente. Una parte de mi, quiso- impulsarse a tomar aquel lápiz y comenzar con aquellos ejercicios, sin embargo, otra parte de mi, no se sentía capaz de continuar haciendo cosas, me sentía cansada y sobre todo, abrumada, mire nuevamente hacía donde se encontraba el asiento vacío soltando un suspiro pesado. Paseo mi mirada por todo el salón, notando como todos miraban atentamente al profesor, quien hablaba mientras anotaba unas cuántas cosas en el pizarrón, mordí mi labio y solté un suspiro lleno de pesadez, ¿Por qué él no se encontraba aquí? ¿Por qué no ha llamado? No podía responder ninguna pregunta, no podía entender el porque la persona que asistía a diario a todas sus clases junto conmigo, si quiera había venido, o mandado un mensaje del porque no se encontraba aquí, busqué con la mirada a sus amigos, que no se miraban ni siquiera un poco preocupados de que él no se encontrará aquí. Comencé a jugar con mi pluma, mientras intentaba prestar atención a la clase, un intento en vano, lo único que podía pasar por mi cabeza era el hecho de que estaba demasiado preocupada, agobiada.  —¿Te encuentras bien?—, preguntó Cassie en un leve susurro, miré en su dirección notando que tenía las cejas levemente fruncidas—, te miras preocupada. — Sí, todo está en orden—, musité, mintiendo. Ella asintió y regresó su mirada al frente, quizás él se había cansado de mí, que era mi culpa al inicio que las cosas se hicieran así al enamorarme de él desde hace unos años atrás—, aunque en este momento no me sentía de ese modo—, mordí fuertemente mi labio y solté un suspiro, me enderecé y miré el pizarrón, no podía centrarme. A veces me sentía culpable de dejar de lado cualquier sentimiento que pudiéramos tener el uno al otro, pero quería evitarme un corazón roto. No lo amaba. Pero los amigos también te rompen el corazón. Esperaba verlo en la práctica, mientras hacía mi audición. Aunque siendo sincera aún no me encontraba completamente segura de ser animadora, era mi último año, los otros dos los había pasado animando cada partido a Saith, viendo como ganaba, para después festejará conmigo, íbamos a las fiestas que seguían,, pasaban pocas horas cuando él ya estaba infestado en alcohol y sólo pasaban dos cosas, me humillaba o ilusionaba ambas terminaban doliéndome. Quizás era un año en el cual debía experimentar, ser diferente a lo que ya fui. Estaba cansada de los populares, estaba cansada de los clichés, estaba cansada de vivir la misma rutina una y otra vez, día con día, para terminar rompiéndome él corazón con demasiada brusquedad. Esa era mi mayor problemática, yo era la que se rompía el corazón. Teniendo estándares altos de personas, esperar de más. — No seré porrista—,murmure bajamente dirigiéndome a Cassie. Me alegraba bastante que dicha convocatoria al equipo se aplaza, me había funcionado el pensar, quizás merecía más de lo que me entregaba a mi misma, necesitaba arreglar mi corazón. — Parecía ilusionarte—,interfiere aún con tono bajo—,Igual está bien, si tú estás tranquila con eso. —Quiero algo nuevo.-susurre. -- Menos cosas extrañas, un cambio. — Bien. Lo harás bien. Suspiro y miro hacia adelante nuevamente, me preocupaba en donde estaba Saith, me preocupaba bastante. Aún cuando me hizo trozos miles de veces. La clase es bastante lenta, me daba bastante dolor de cabeza la historia, no se me daba aprender sucesos, o quizás no quería. Apenas suena el timbre me levanto y me disculpo con Cassie para después salir del salón. Busco con la mirada a cualquier amigo de Saith y me acerco lentamente apenas los enfoco, antes de llegar repaso en mi cabeza si era buena idea esto de ir a preguntarles sobre el. Era raro que no viniera pero podría ser que solo fuera eso, una falta. — ¡Franco!-dije en tono de saludo posándose a un lado de él.—¿Qué tal estás? —Katherine, hola. ¿Buscas a Saith cierto?- su mirada era divertida y sentí un poco de vergüenza, quizás sus amigos crean que soy una acosadora con él—, Anda, no te pongas colorada, estamos en confianza. Quizás, al efecto contrario que pude llegar a esperar, sentí como mi rostro se calentaba un poco más, mucho más, quizá... — Le presté unas notas, quería tenerlas de vuelta—,mentí sonriendo.—,Pero no lo encuentro. — Ni lo harás, Saith salió de viaje algo de urgencia sobre una cabaña, regresará pronto guapa—,dice dejándome ahí, sola. ¿Urgencia? Cada urgencia que él tenía me decía y lo solucionaremos, quizá solo mi cabeza me estaba jugando malas pasadas pero por una u otra razón necesitaba saber que estaba bien. Aún me preocupaba por él. Marcó su celular y no suena ningún timbre, me manda directo al buzón.  El maldito buzón. Marco de nuevo y es lo mismo, me manda al buzón. Maldita sea Saith... Ahí fue cuando mis nervios aumentaron junto con una desesperación, suspiro e intentó regular mi respiración. Era muy posible que él estuviera bien y que yo estuviera teniendo muchos pensamientos en un instante, atormentándome. Desconocido: Mira lo que se lleva el viento, ¿Lo encuentras parecido? Archivo adjunto. En la imagen se podía ver una cabaña y un poco de sangre, me quedo mirando la imagen y siento como todo se me cae a los pies y mi corazón se acelera a una velocidad impresionante. Salgo de la escuela y miró hacia los lados, después recuerdo a Kilian y su moto, Gilberto no me prestaría su motocicleta sin hacer preguntas. Pero Kilian, quizás lo haría... Marco su número y en cuestión de dos tonos contesta. —Katherine, ¿A qué se debe el honor? — No quiero ser una encajosa, pero necesito un favor... —Claro, ¿Dime? —¿Podrías prestarme tu motocicleta? Tarda unos segundos en contestar a lo que yo siento que si soñé demasiado encajosa, ¿Porque no habla? Miro a mi alrededor, igual podría tomar un Uber, pero es más barato pagar gasolina... —Claro Katherine, ¿la llevo a tu casa? —¿Puedo ir yo por ella?—musité rápidamente, entre abrí un poco mis ojos, para después mirar hacía arriba— Luego los cinco me harán muchas preguntas...—,exclame, sabía que había sonado demasiado brusca con lo primero—, Si no tienes ningún inconveniente, claro... —Claro aquí te veo. Sinceramente era asombroso que me prestara su motocicleta, no creí que me dijera que sí. Salgo de la preparatoria y camino mirando bien hacia todas partes para no perderme, había llegado a su casa la primera vez por accidente pero de regreso puse demasiada atención. Apenas llevo el está afuera mirándome con tranquilidad. —Hola Katherine—, saludo arqueando una ceja. — Hola Kilian—,sonreí pasando ambas manos dentro de mis bolsillos, pude notar como sus ojos castaños me miraban con total atención, para después terminar por apartar su mirada.— De verdad te agradezco... Me pasa las llaves y suspiró asintiendo—, ¿Sabes conducirla? —Claro, dudo de tardar mucho solo quiero llegar rápido a un lugar...—, mentí, a medias, por lo cual él terminó dándome una pequeña sonrisa. — Está bien, tienes mi número por cualquier cosa—, ofrece. Asiento y agradezco para después subir a su motocicleta, la enciendo y salgo a toda velocidad, Saith había venido miles de veces acá, era su lugar de escape y me enteré hace poco, el abuelo de Saith tenía unas cabañas un poco a las afueras de la ciudad, aquí se conocieron sus abuelos, aquí comenzó su historia, cuando su abuelo murió le encargó a él que cuidara de ellas, sin embargo lo usaba más de escape cuando las cosas se le venían abajo. Eso me preocupaba. La sangre era un motor de gran ayuda para eso, todo era un motor de ayuda a que mis pensamientos se nublaran por completo. Intento despejar mi cabeza sin embargo me parece complicado. Que él se viniera abajo porque él era impulsivo a morir, no sabía qué era lo que hacía cada vez que hacía esto, pero no quería esperar a lo peor. Miro hacia mi alrededor mientras todo avanza tan rápido, veo como todo se mueve y el paisaje cambia con lo que vamos avanzando, la carretera estaba vacía y el mayor colmo era que estaba nublado, se veía más nublado en lo que iba avanzando, esperaba que no lloviera. Apenas veo las cabañas avanzó más rápido, para después frenar fuera de ellas. Bajo y tocó, pero la puerta se abre apenas toco, pienso durante unos segundos si entrar pudiera ser una buena idea. Miro un poco más y noto que la sangre que vi en la foto aquí no estaba, siento como mi corazón me latía en las orejas, quería gritar de desesperación, de enojo. —¿Saith?-murmuró, mi voz hace eco y abro un poco más la puerta, para poder notar que estaba vacío.—Dios mío Saith si no estás aquí juro que te mato. Me adentro un poco más y miró hacia alrededor, veo una nota encima de una mesa de cristal y me acerco. Estoy por tomarla cuando mi celular vibra, lo sacó y lo miró entre abriendo un poco mis labios y mis ojos, sorprendida, tenía que ser una jodida broma. Saith: Volé de vuelta a California, mamá tiene problemas con Lara iré a ayudarla. Acabo de aterrizar. Frunzo un poco las cejas y suspiro, Franco me había asustado junto con la maldita imagen, siento un enorme alivio recorrerme, no sabía porque me habían mandado la imagen, quizá un número incorrecto de nuevo.  Miro la nota de nuevo y veo como resalta mi nombre en ella, la tomó y siento mi piel erizarse. Katherine. Espero que tuvieras un buen viaje, lamento asustarte. Los cinco te guardan un secreto al igual que yo, la diferencia es que ellos me obligan, quieren protegerte. Pero ya no eres una niña, podrías enterarte. Te extraño. Espero pronto contarte la verdad, aún no encuentro como hacerlo sin lastimarte. Por mi parte vive, vive mucho y disfruta, estoy orgulloso de lo que te has convertido. K.D.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD