Esperaba que prontamente llegará Juls, con ayuda, tal cuál fue a conseguirla, anhelaba que en cualquier momento la libertad llegará a mi, sin embargo, otra parte de mi, una bastante grande, rogaba porque no vinieran, los planes de Claudia se veían tan extensos, tan malditos y sufribles, yo no quería ver morir a las personas que quería, a las únicas personas importantes que tenía en mi vida, esto era crucial, pero también apestaba, como algo echado a perder en la nevera, moví mis manos, sintiendo como el metal de las esposas presionaba mis muñecas con demasiada fuerza, haciéndome saber, que prontamente, no tendría, ni me llegaría el sazón de la libertad. — ¿Aún no te rindes?—, pregunto cansada Claudia, con sus cejas levemente fruncidas, parecía divertirse con las acciones que tenía, más no

