Hay sentimientos que se vuelven complicado difíciles de decir, o sentir, posiblemente las cosas entre nosotras se habían hecho un tanto complicadas durante un par de veces, nos llevamos bien con la mayor parte del tiempo, ambas éramos completamente diferentes. Ella era cómo... La rosa, la flor, bonita, colorida y amable, yo era el tallo, aquel que tenía un par de espinas, las cuales ge podían haber lograr que te espinarás. Eramos un complemento, pero también todo lo contrario. El rostro de Juls se miraba confundido, mire hacía toda la casa, era de Uriel, mire directamente hacía ella. — Necesitamos ir a California nuevamente.-recalco a lo que ella nega rápidamente.— Juls... Seguramente su decisión era algo que no podría pensar con claridad en este momento, quizá algo complicado. Ella te

