Capítulo 2

1599 Words
Likan. —¿Quién era?. —apunto hacia la puerta. —Es nueva en el pueblo... Hace años vivía acá pero se fueron por problemas y ahora volvió. —Aaa, ¿Sabe su nombre?. —Lucia. —asiento y dejo todo lo que mi abuela me encargó en la mesa. —¿Cuánto es?. Cuando vuelvo ya arrancó la jornada, una vez que dejo todo lo que mi abuela con mis tías me encargaron en la casa me voy a trabajar, mí abuelo ya no viene todo el día porque su cuerpo no rinde como antes, por eso con mi papá y mis tíos nos encargamos de lo más pesado así él una vez en su vida disfruta de lo que plantó y cosechó, y sí que le está dando buenos frutos todo el trabajo duro que hizo por años, solo que es metido y no puede quedarse quieto, siempre está en movimiento y asiendo algo, para de hacer cosas solo cuando mí abuela lo anda retando de que ya no es un jovencito y que no la deja dormir de los quejidos que da dormido por los dolores del cuerpo que tiene cuando se esfuerza más de la cuenta. —¿Likan?. —Euuu. —mi abuela viene sonriendo y sé que algo pasó o se olvidó por eso se hace la tonta sonriendo a lo grande—. ¿Qué pasa?. —Me olvidé de encargarte unas cosas del almacén y ahora no podemos hacer nada porque no las puse en la lista, ¿Cuándo vayas por los nenes me lo traes?. —Si. —voy acomodando la soga porque debe estar todo en orden y en su lugar o es una batalla campal a la hora de buscar lo que precisamos—. ¿Qué es?. —Me olvidé de la esencia de vainilla y los chocolates y otras cosas más, y las chicas querían hacer unas tortas y no sé que más para el mate de la tarde. —Pero sí serás. —me da un golpe en el brazo y me río negando—. Buena che... Mujer maltratadora. —No me conociste como mamá solo como abuela... Ahí me habrías denunciado entonces. —Naaaa si siempre fuiste re tierna mami. —la abrazo llenándola de besos, siempre con suavidad porque es chiquita y flaquita que me da miedo partirla—. Te amo mucho ¿sabías?. —Que comprador que saliste. —me da un pellizco en la espalda—. Peor que tu padre. —¿Qué hice ahora?. —me río cuando aparece mi papá con Waira de la mano. —Nada, la abuela no aguanta ni un chiste que se enoja enseguida. —Uuuf cuando éramos chicos era peor... Si le decíamos algo se re pelaba los cables. —Si vamos al caso Guille, sus chistes eran chistes pesados que a nadie le hacían gracia nada más a ustedes por lo salvajes que me salieron, por eso no más. —Ahi tienes Likan, nada aguanta, no tiene sentido del humor esta mujer. —Abuuu. —Waira la abraza sonriendo. —Hola mi amor hermoso... Perdón por no besarte antes, es que tu tío es un tonto que me hace enojar. —lo llena de besos y él se ríe—. ¿Tu padre?. —Fue con Kalen al médico. —miramos a mi papá los dos—. Se cayó y la llevaron así que me dejaron a todos hasta que vengan por ellos. —¿Y las nenas?. —Con Dani... Se las llevó y vine con este hombre a buscar unas herramientas que precisamos porque me está ayudando el tipo. —nos reímos porque tiene tres años, pero se hace el grande. —Bien... Vayan entonces. —me apunta y con la mirada me pide que no diga nada de que se olvidó o mi papá lo va a contar a todos y la van a molestar por días—. Tú también Li. —Si... Voy por Aukan y Elu y vuelvo. Me cambio la remera y voy por mis hermanos a la escuela, yo ya terminé hace tres años y mi mamá quiere que estudie, pero no quiero dejar solo a mi abuelo con todo el trabajo, me siento responsable de que él descanse donde ya soy mayor, obvio que no soy el responsable porque todos mis tíos se rompen el lomo para que él pueda descansar y mi abuela en paz sin tener miedo de que por una caída quede mal o algo, ya que los animales son impredecibles y el trabajo muy pesado, estudio por internet, pero voy re lento donde no meto todo mi tiempo libre en eso, en mis tiempos libres ayudo a mi tío Lauti con el negocio porque él esta a cargo de las ventas, ayudo a mi tía Brisa con las cuentas donde ella nos maneja todos los ingresos y gastos, y debo darles una mano porque tiene una vida también, mi tío Lauti tiene cinco borreguitos que demandan atención contaste y el trabajo y la presión de seguir manteniendo a los compradores contentos con nuestra carne, mi tía Brisa que los fines de mes podemos estar hasta seis horas por video llamada haciendo las cuentas de todos y que todos los fines de semana debo mandarle los tickets y que encima se encarga de la cuenta personal de mis abuelos y de mí tío Dani y Sergio, y ella también tiene su vida y me siento en la obligación de que esto debe prosperar por eso no le meto casi nada a mis estudios. Cuando llego al colegio ya van saliendo, Aukan va a último año de secundario y Eluney a segundo año, y Ayen es chico, recién tiene tres años, pero igual va con mi papá o mis tíos para todos lados, creo que hoy andaba con Fede revisando los limites, Emi es maestra de mis primos así que los tiene cortitos a todos que le llegan a tener miedo en el colegio. —Li. —Elu viene corriendo a abrazarme que se me llega a trepar envolviendo sus piernas en mis caderas. —Despacio nena, nos vamos a caer. —Mis amigas están tooodas enamoradas de ti. —Y eso que no lo vieron de cerca. —le doy un golpe a Aukan que gime agarrándose el brazo—. Mierda más despacio... Me dejas moretones y la mamá se enoja después. —Aprendé a cerrar la boca idiota. —¿Te enojaste porque dije que estás más feo que la mierda?. —sale corriendo hacia la tienda y Elu se ríe. —Dale vamos que tengo hambre. —subimos a la camioneta y vamos a la despensa, Aukan ya está ahí esperándonos, todos los días pasamos a comprar por eso ya sabe que vamos ahí—. Te cagaste todo eh. —Callate mejor... Hablas porque nunca te pegamos. —Dale pégame. —se da unos golpes en la cara haciéndose la loca sabiendo que jamás la golpearíamos. —Te llego a pegar el papá me mata. —Le tienes miedo. —No... A las mujeres no se les pega, es diferente. —negando agarro lo que me mandaron y nos vamos o no llegamos más—. Tengo compañera nueva... Viene de la ciudad y sabe un montón. —¿La gordita?. —Si... Lucia creo que se llama. —empiezo a frenar cuando la veo caminando hacia el campo sola, freno y Aukan saca un poco la cabeza por la ventana—. Lucia ¿A dónde vives?. —Hacia allá. —apunta a la nada, Aukan se corre haciendo que Eluney se siente arriba de él. —Sube, te acercamos. —Esta bien puedo caminar. —Vamos mujer sube, no vas a caminar por acá sola. —la miro sin decir nada, se sube y Eluney le estira la mano. —Soy Eluney... Este es Aukan mi hermano y este Likan mi hermano mayor. —Mucho gusto soy Lucia, la nueva. —¿Y para dónde vas?. —A la hacienda Rebian. —Bueno, nos queda de pasada, Likan te puede acercar. —En la entrada esta bien. —¿Tienes idea de todo lo que debes caminar si te dejamos en la entrada?. —Aukan tiene razón, de la calle principal hasta la casa es un tramo muy largo. —Bueno, me va a servir de ejercicio... Me vendría bien. —Yo digo que no. —todos me miran y me sube el calor porque creí que lo dije despacio, hasta pensé que lo decía en mi cabeza—. Para mí estás perfecta. —Elu me mira achinando los ojos y ya me veo sufriendo con sus preguntas interminables y sus intentos de casamentera. —Vamos juntos, si necesitas ayuda pídela sin problema. —le debo una a mi hermano por cambiar de tema y salvarme las papas—. Nuestra mamá es maestra y mi abuela también, si necesitas maestra de apoyo ellas te pueden ayudar, dan gratis es el colegio y es cuando algún alumno se los pide asi que ya sabes. —Lo voy a tener en cuenta gracias. —van charlando y yo en silencio avergonzado, cuando llegamos giro y la miro. —Bueno... Mucho más no puedo acercarte por unos problemillas de familia. —Acá está perfecto, gracias Likan. —No es nada. —Chicos gracias, de verdad. —la miro por el espejo retrovisor mientras volvemos por el camino. —Te gustó la chica eh Li. —Si... Es muy linda. . .
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