Alicia Holmes
Mauricio pone su ropa con gesto distraído, su mente aún parece estar sumida en pensamientos turbulentos. Se recuesta en su silla con un suspiro profundo, como si estuviera cargando el peso del mundo sobre sus hombros. Sus palabras, cuando finalmente las emite, suenan cargadas de preocupación y frustración.
— Me han amenazado, — comienza, su voz grave y tensa. — Tengo un traidor en la organización. Están pidiéndome demasiadas cosas. Y tengo el tiempo muy limitado. No sé qué hacer, — confiesa, revelando la magnitud del dilema al que se enfrenta.
Sus palabras resuenan en el silencio de la habitación, llenando el espacio con un peso palpable. Puedo sentir la tensión en el aire, la incertidumbre que se cierne sobre nosotros mientras nos enfrentamos a esta nueva amenaza.
Mauricio parece perdido en sus pensamientos, buscando desesperadamente una solución a este dilema apremiante. Su mirada se encuentra con la mía, buscando algún tipo de consuelo o apoyo en medio de la tormenta que se avecina.
No sé qué decir, cómo ayudarlo en este momento de angustia. Pero estoy determinada a estar a su lado, a enfrentar esta amenaza juntos, sin importar lo que se interponga en nuestro camino.
Después de nuestro momento íntimo, Mauricio parece más relajado, como si una parte del peso que lo oprimía se hubiera disipado, lo se, por el gran suspiro que deja salir. Ahora, con la guardia baja y la cercanía que compartimos, decide compartir conmigo la amenaza que lo aqueja.
Con voz serena pero cargada de seriedad, Mauricio comienza a relatarme mas de los detalles de la amenaza, revelando la complejidad del problema al que se enfrenta. Sus palabras fluyen con una urgencia palpable, y puedo sentir la gravedad de la situación mientras escucho atentamente cada palabra.
Mientras habla, su mirada se encuentra con la mía, buscando mi apoyo y comprensión en medio de la incertidumbre. Me siento privilegiada de estar en este espacio íntimo con él, compartiendo no solo nuestro amor, sino también nuestras preocupaciones y desafíos.
A medida que avanza en su relato, puedo percibir la determinación en su voz, la firmeza con la que está decidido a enfrentar esta amenaza y proteger a los suyos. Me siento inspirada por su fuerza y resolución, y estoy dispuesta a hacer todo lo que esté en mi poder para apoyarlo en este momento difícil.
Juntos, nos enfrentaremos a esta amenaza, unidos en nuestro amor y determinación para superar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino.
Mientras escucho sus palabras, mi mente vuelve a la conversación anterior sobre Luna. ¿Podría ser ella quien lo está amenazando?
Las piezas del rompecabezas comienzan a encajar en mi mente, y mis sospechas crecen con cada segundo que pasa. Luna tiene el conocimiento y la motivación para causarle daño a Mauricio, y su presencia en nuestras vidas representa un peligro que no puedo ignorar.
Aunque Mauricio puede no verlo de esa manera, yo no puedo evitar sentir una mezcla de preocupación y determinación. Estoy decidida a proteger a mi familia a toda costa, incluso si eso significa enfrentarme a Luna y cualquier otra amenaza que se interponga en nuestro camino.
Nuestra conexión es fuerte, y sé que juntos podemos superar cualquier desafío que se nos presente. Pero primero, debemos abordar esta amenaza de frente y asegurarnos de que estemos preparados para lo que sea que esté por venir.
— Ya se que no te gusta que me meta en tus cosas, pero, si es esa mujer quien está tratando de hacerte daño no vas a impedir que haga algo ni si te paras de cabeza. — Camino hacia él y sostengo su rostro con ambas manos. — Es ella. Deja de dudar y haz lo que mejor sabes hacer... enfrenta esta situación, defiende a tu familia y pon a toda esa gente de mierda en su lugar. — La puerta se abre abruptamente sin dejar que él responda, con su ceño fruncido ambos miramos hacia la puerta. Dante es el inoportuno.
— Disculpa, pero es urgente. — Me alejo de Mauricio dándole espacio a los dos hombres en la sala de hablar.
— Habla. — Dante me mira y me cruzo de brazos, no iré a ningún lado. — ¡Que hables Dante! — Mi marido reprende y me hace sentir orgullosa.
— Han interceptado el transporte de los insumos. 7 de los nuestros han muerto y se han llevado los camiones. Te necesitamos al frente... — Termina de decir. Mauricio me mira y asiento.
Dante irrumpe en la oficina con una mirada preocupada y un tono alterado, interrumpiendo nuestra intimidad momentánea. Mauricio lo insta a hablar y escucha atentamente mientras Dante comparte las noticias alarmantes sobre los ataques a los camiones que transportaban la mercancía y la pérdida de varios de sus hombres.
Las palabras de Dante pesan sobre la habitación, y puedo sentir la tensión crecer a nuestro alrededor. Mauricio asume su papel como líder de la organización y se prepara para enfrentar la amenaza que se cierne sobre nosotros. Su determinación es evidente en su mirada, y sé que no descansará hasta que nuestra familia esté segura.
Con un gesto de resignación, le doy la libertad para hacer lo que sea necesario para defendernos. Aunque me preocupa lo que pueda suceder, confío en Mauricio y en su capacidad para proteger a los suyos. Juntos, enfrentaremos este desafío y saldremos victoriosos, porque nuestra unión es más fuerte que cualquier amenaza que se nos presente.
— Llama a cirujano, dile que requiero una reunión esta misma noche. Limpien todo y nos vemos esta noche en la casa de seguridad. Yo haré un par de llamada... — Mauricio le comunica a Dante una serie de instrucciones, pero me siento perdida tratando de comprender el significado detrás de sus palabras. ¿Qué quiso decir con "cirujano"? No logro entender el contexto, pero supongo que debe ser algún tipo de código o referencia interna de la organización. Dante asiente en silencio, demostrando su comprensión de las órdenes de Mauricio, antes de retirarse de la oficina. Me quedo allí, sintiéndome un poco fuera de lugar, ajena a los intricados detalles del mundo en el que Mauricio se mueve con tanta facilidad. Aunque no comprenda completamente lo que está sucediendo, confío en él y en su juicio para tomar las decisiones correctas en situaciones como esta.
Quedamos solos nuevamente en la oficina. Mauricio fija su mirada en mí mientras se levanta de la silla y toma mis manos entre las suyas. Me besa suavemente el rostro mientras escucho sus palabras, consciente de la seriedad en su expresión.
— Nena, debo actuar. Tienes razón en que Luna puede que sea quien esté involucrada en la amenaza y si te soy sincero me duele, ya se como es el mundo en el que me muevo, pero viniendo de ella la traición me duele mucho por que ella fue alguien muy importante en mi vida y en algún momento pensé en que podía darle un lugar importante siendo mi mujer, quizás solo esta haciendo esto por despecho, pero las cosas están sucediendo así y ella ya tomó su elección. Así como yo ahora debo tomar la mía y es arrancarla de raíz de mi vida, pues yo ahora tengo un presente. — Le insto a que actúe, a que tome medidas frente a la amenaza que representa Luna. Siento que tengo razón al pensar que ella puede estar involucrada en todo esto, movida por el despecho y la venganza. Me duele escuchar a Mauricio aceptar que Luna fue una figura importante en su vida en algún momento, que incluso deseó que ella fuera su mujer. Sin embargo, ahora sé que él está comprometido con nuestro presente, con nuestra vida juntos, y está dispuesto a enfrentar cualquier obstáculo para protegernos.
Es doloroso reconocer que él ha tenido que tomar la difícil decisión de cortar los lazos con alguien que fue significativo en su pasado, pero sé que es necesario para nuestro futuro y para mantenernos a salvo. En este momento, más que nunca, estoy a su lado, apoyándolo en cada paso del camino mientras luchamos contra las amenazas que se interponen en nuestro camino.