Eli abrió los ojos lentamente mientras los recuerdos de la noche anterior se formaban como un rompecabezas en su mente. Se sentó en la cama de golpe y miró por todos lados. ¿Cómo llegó allí? Aún tenía la misma ropa de anoche, menos las botas. Empezó a temblar del miedo. Si alguien la llevó a su habitación estaba en problemas. —¿Cómo me zafo de esta? —dijo para sí nerviosa—. ¿Por qué tengo que ser tan curiosa? ¡Estoy en problemas! —Eli se debatía entre salir de la habitación o quedarse encerrada allí. Decidió morir rápido y sin dolor a hacerlo lentamente. Era mejor enfrentarlo de una buena vez. Eli fue al baño. Si iba a morir era mejor disfrutar de esas deliciosas aguas termales por última vez. Mientras se bañaba, recordó el trayecto de la noche anterior. Las luces, las flores brillantes

