El anciano entro y no ha salido ha pasado una hora y para mí ha sido una eternidad, estoy desesperado quisiera haberle pedido su número celular para poder márcarle y que saliera hacerme compañía, pero tal vez me he vuelto loco, estoy parado debajo de un farol empapado por la lluvia temblando de miedo y de frío, la madrugada ha refrescado tanto que mis huesos duelen por el intenso frío invernal de febrero loco, jajaja y marzo otro poco se me viene a la mente esa frase que siempre me decías.
De pronto siento la mejilla ardiendo y cuando levantó la vista ahí está mi madre, y a su lado mi padre. -hola mama- es todo lo que puedo decir.
Ella se da la vuelta y sus ojos se llenan de lágrimas, sus verdes y brillantes ojos, que están rojos por el coraje, que belleza es mi madre.
Mi padre me da unas palmadas en la espalda y me abraza, que sensación tan vacía y diferente a la calidez de aquel anciano.
-Hijo, siento tanto lo que está pasando, pero jamás debiste enfrentarlo solo, ¿porque no llamaste? ¿sabes que he tenido que saberlo por las noticias? Y que tomamos el primer vuelo que pudimos, tu mamá está muy enojada porque parece que somos dos desconocidos en tu vida, Alex seguimos siendo tus padres a pesar de cualquier cosa... Te amamos y de eso no tengas duda.- mi padre me susurra esa última frase en el oído y se aleja hacia la casa.
-Tendras que entrar en algún momento- dice girando mientras se marcha y sonríe un poco apenado por mí.
Las gotas de lluvia han empezado a caer por mis cabellos, mi n***o y oscuro cabello... ¿me preguntó a quien me parezco? porque mis padres son rubios y de ojos verdes ambos, en cambio mis ojos son azules y mi cabello n***o.
Por otro lado su piel es blanca y brillante y la mía es pálida. Jamás me sentí parte de su familia solo siento que los conozco porque tiene mi apellido y dicen que soy su hijo, pero desde que tengo memoria solo he conocido a Camila, mi nana y ella ha sido mi verdadera mamá si tuviera que definir el significado de mamá eso es para mí mi nana Camila.
¿Donde estará en este momento?
No han pasado ni 15 minutos y siento ese olor a frutas y flores es mi nana Camila. Ella llega me abraza y me entrega una bolsa con lo que imagino es un traje, creo que es evidente que mis jeans rotos y mi camisa a cuadros no le hacen gracia y menos los converse.
estiró mi mano y la atraigo hacia mí tenerla en mi pecho como si yo la protegiera, en realidad el que se siente todo poderoso con ella soy yo. Y sin ella aquí jamás hubiera entrado a tu casa, sabía que ella no me dejaría solo en este momento.
Ella jamás necesita decirme una palabra para aliviar el dolor que sienta sea cual sea, al menos por unos segundos siento que todo va estar bien. Saca de su bolsa una cajita de Hershey's de chocolate y entonces empiezo a reír y la gente se gira a verme y por fin en brazos de mi mamá caigo de rodillas en el suelo y lloro como un niño pequeño que busca consuelo en las faldas de su madre, ella se inclina conmigo y me abraza.
-Alex mi niño ¿dónde habías estado? Te busqué todo el día, tuve tanto miedo-
Me dice mientras llora, no puedo sentirme todavía peor porque odio hacerla llorar, en todo el mundo ella es la única persona que siempre ha estado conmigo en las buenas en las malas en la salud en la enfermedad en todo.
-Perdoname Camila pero no soporto esto, no tengo idea de que hacer, me siento como un niño perdido, hasta hace dos dias todo estaba bien, y hoy he perdido todo.-
Abro la cajita de Hershey's y me lo tomo.
Camila me abraza me toma de la mano y caminamos juntos hacia la casa, "tu casa".
La gente se abre y nos deja pasar, y ahí a unos metros está tu madre frente a ti... ella me da miedo incluso en este momento no llora y su cara es como de mármol sin expresión alguna. Y siento que es mi culpa que ella haya perdido esa hermosa sonrisa que hasta hace dos días iluminaba su rostro. Se gira hacia mí y sonríe a medias. -Pasa Alex, crei que te habías enamorado del poste, me extiende una taza de chocolate y me indica dónde me puedo cambiar.
Estoy seguro que el chocolate tiene veneno o algo, porque ella debe odiarme... ella me lo dijo que jamás me iba perdonar que la hubiera alejado de tu lado de esa forma.
Camila le agradece y camina conmigo hacia la habitación, se queda fuera de la puerta y me cambio. Es reconfortante quitarse el peso de la ropa mojada y sentir la calidez de esta habitación.
Cuando salimos por un momento veo la puerta de tu habitación y no puedo evitar dirigirme hacia ella. Abro un poco la puerta y ahí está todo como lo recordaba sin algún detalle fuera. La cama con su cabecera de madera, tus buros rústicos de eso que llamabas palec, una ventana junto a un escritorio con muchos libros de novelas. También ese maldito búho que parece vigilarme, como la primera vez que hicimos el amor tú y yo. Yo estaba mirando tu cara cuando sonó el maldito búho de peluche y salte para salir corriendo y huir por la ventana.... te burlaste de mi...que recuerdos.
Cierro la puerta lentamente y sin hacer ruido. No quiero permanecer en esta casa donde todo me trae recuerdos tuyos y en cada uno siento que me dan un golpe en el estómago y me quedo sin aire.
Al volver a la sala tu mamá y mi madre parecen discutir y no quiero ser parte de ello, Camila me mira y entiende, se dirige hacia ellas y no se que mas dicen pero ambas parecen calmarse.
Mi padre se acerca sosteniendo "aquello"... mi hija, me la da en brazos y por alguna razón dejo de odiarla como hasta hace dos días y por un momento otra vez siento calidez una calidez diferente a la de Camila y la del anciano. Es que no dejo de pensar que por su culpa ya no estás.. Y tú madre cree que por la mía no estás, creo que todos simplemente queremos buscar un culpable a este dolor.