RENATA —Fue muy difícil llegar hasta aquí, y todavía no entiendo cómo conseguiremos un barco o lo que sea que nos lleve a Colombia. Será mejor irnos para los antiguos dominios de mi padre y conseguir seguidores. —Eso no es buena idea; escuché a Juan, que la reina envió ejércitos de zombis a todo el país, con órdenes de exterminar a los traidores y de premiar a quienes los entreguen. Lo mejor es irnos; busquemos un barco que se dirija para allá o nos deje cerca—; Sheila observó cómo las olas pegaban contra las piedras y el viejo muelle que soportaba ese eterno golpeteo y el aroma a sal marina le hacía sentirse húmeda y lasciva. —Nosotros fuimos a averiguar y encontramos dos barcos que pasan por Santa Marta; uno es un crucero vacacional y el otro es un barco de carga. Ya negocié el crucer

