“Aunque en ocasiones cae como un regalo del cielo, la felicidad suele ser como esa bella dama a la que tienes que conquistar”. ========== Sentía el cuerpo cansado, y tenía un poco de sueño. Sonrió por un momento, al recordar que todo lo que decía Zennen, era cierto. La había despertado en la oscuridad, introduciéndose sin ninguna contemplación en ella. Sentir su respiración, y los gruñidos en su cuello le excitaba enormemente, y terminó cediendo a todas sus demandas. —¡Buenos días! —le dio un beso en la sien, mientras salía despacio de ella con un suspiro. —Aún está oscuro —se quejó Abby Zennen mordisqueó su hombro, y luego lamió la parte afectada. —Es temprano las cinco y cuarenta y cinco —le dijo sin importancia. Ella se giró para enfrentarlo. —¿En serio Zennen? —preguntó— ¿C

