“Las paredes que construimos a nuestro alrededor para mantener fuera la tristeza, también impiden que entre la alegría”. ========== Estaba furiosa, eso era una total mentira, porque era mucho más que eso. Estaba celosa; la manera en que Delia se le acercó tan familiarmente, la sacó de sus casillas. ¿Cómo esa mujer se atrevía a acercarse a su marido y darle un beso en la mejilla? ¡Oh Dios!, ahora sí que había perdido la mente, ¿marido? Iba cuestionándose mientras llegaba al estacionamiento, en donde la esperaba Zennen. Al segundo después que entró en el auto. Él la jaló hacía su cuerpo, y la recibió con un beso. Sintió que toda su furia desaparecía en ese instante que posó sus labios sobre los suyos. La húmeda y caliente lengua acarició a la suya. Como siempre ocurría, se dejó llevar por

