Eriel La miró embelesado de su sensualidad, tiene la supieras abiertas, su coño rebosa de fluidos y se toca las tetas divinas que tiene y sus gemidos rebotan en toda la casa. Mi v***a permaneces dura dentro de mis pantalones, me dedico a observar, disfruta lo que hace y con malicia aumentó la intensidad, sus piernas tiemblan y se viene con majestuosidad gimiendo mi maldito nombre. Demonios me siento tan eclipsado, camino hacia ella y la beso con pasión, dejó el vibrador en su lugar, para morder sus tetas. Me fascinan, se arquea y entierra sus dedos en mi cabello. —Te extrañé más de lo que debería. —Susurro bajando mis pantalones, me gustan los juegos previos, pero en este instante necesito hundirme en su coño. Es necesario besarla mientras la embisto, lanzó el juguete, lo reemplazó con

