Emine Estoy ansiosa, siento miedo, ganas de correr, perderme en un bosque o mejor quedarme aquí con Eriel, sé lo que dije, estoy tan clara como el agua, pero el vejestorio movió mi mundo, no deseo perderlo. —¿Puedo proponerte algo? O mejor dicho busco tu aprobación. —Suspira, beso sus labios. —No te conté el plan... ¿Me permites hacerlo antes? —Silencio sus palabras con mis labios, me declaro adicta a sus labios experto, a sus manos rusticas y varoniles, a su voz ronca y deseosa. Es complicado no perderse ante tanta lujuria. Después que experimente mi libertad s****l a su lado, no quiero reprimir mis deseos, no imagino una vida atada a un matrimonio donde lo menos que deseo es acostarme con mi propio primo, aunque si me descubren dudo que me quiera, para mi cultura soy una mujer manchad

