Eriel Después de un merecido descanso, me levanto a cinco minutos del despertador, me encuentro ansioso de hablar con Emine cara a cara, así sea a través de un celular. Le marco a la segunda timbrada me responde, me quedó prendado de su imagen, se encuentra vestida en lencería roja y sexi para mi, mi turca traviesa y exquisita. Aunque nos encontramos lejos, me gusta pensar y hacerle saber que me encuentro tan cerca de ella que no tiene ni un minuto para dudar. —¡Hola Vejestorio! —Desliza la cámara por su cuerpo. —¿Te gusta mi sorpresa? —Nena, quieres que vuele directo a ti y te coja delicioso, si esa es tu intención lo estoy pensando… ¿Cómo me haces esto mujer? —Sonríe con las mejillas rojas y sus labios brillantes. —Lo más satisfactorio es que huelo a ti. —Toca uno de sus pechos. —¿Q

