Artemisa Después de varias horas conduciendo hacia el noroeste de Francia, alejándonos todo lo que podíamos del pueblo donde antes estábamos, logramos encontrar una casa antigua que se alquilaba a muy buen precio y allí nos instalamos para pasar los próximos días. Los días fueron pasando y consigo llegamos al último mes. Ya tenía casi nueve meses de embarazo, mi barriga no me permitía hacer demasiadas cosas debido a que me cansaba fácilmente, Noah y Nadia estuvieron ayudándome durante este mes y medio que llevamos en esta casa antigua de un pueblo pequeño a las afueras de París. -Madre mía Sam, tu barriga es enorme- comenta Sam mientras pasa su mano por mi barriga y nota las pataditas. -¿Crees que no lo se?- le digo – Estoy deseando que salga el bebe ya porque es como si llevara una s

