El estúpido de Alberto me mira despistadamente con una sonrisa pícara. —Tranquila me mordió una pequeña abejita pero juro que me la pagará —limpia su labio. —Ay amor no andes donde haya muchas abejas es muy peligroso. De mi parte solo niego con la cabeza. —Claro amor no te preocupes—toma sus manos y le sonrie. Maldita sea no puedo con tanta hipocresía, estoy por darme la vuelta e irme, sin embargo eso no sucede ya que esa odiosa tipa me toma del brazo y me devuelve. —Que no escuchaste que vienes conmigo—me toma con fuerza. —El contrato que firme dice claramente que solo trabajo para el Joven Alberto Bail no para su prometida así que con permiso—me suelto de su agarre. —Amor ¿No vas a decir nada? —Amor debes entender que también ocupo a mi secretaria aquí, así que lo siento, pero n

