Mi respiración al igual que la de él empieza a aumentar, rayos su lengua acaricia la mía y sus manos ahora van hacia mi cintura. Melissa debes reaccionar ahora, si no lo haces vas a mezclar sentimientos y eso no puede suceder. De inmediato pongo una de mis manos en su pecho, por último, saboreo sus labios y… —Basta. Tú no puedes hacer esto, tú estás comprometido—mi respiración es acelerada. De pronto noto como él me toma de la nuca y me atrae hacia él a manera que nuestras frentes queden pegadas. —Tú me gustas—menciona para luego separarse de mí, tomar una de mis manos y verme a los ojos. En cuanto a mí solo niego con la cabeza, claro que no Melissa ni se te ocurra creerle una sola palabra a este mujeriego el mismo desde que entraste a la empresa ha pasado por la cama de varias de su

