Capítulo 4
Han pasado varias horas, la oficina que me ha tocado esta tan aburrida que si no abro esas persianas me duermo sin pensarlo.
Estoy entretenida poniendo un hermoso ramo de flores el mismo que compré durante la hora de comida.
sinceramente me gusta lo colorido y armonioso, si bien a mi estúpido jefe no le gusta la claridad ni mucho menos la amabilidad que a mi si me gusta.
De pronto se escucha como abren la puerta y ese es el idiota de mi jefe.
Sin querer suelto ese ramo de flores el cual cae al suelo.
—¿Qué rayos es esto?—frunce el ceño en tanto mira con horror mi oficina.
—Es una oficina decente—dejo de ver ese ramo de flores.
—Pues no me gusta como luce, así que te exijo que cierres esas estúpidas persianas y que quites esas flores—hace una mueca.
—Tú no te vas a meter con mi oficina ¿Entendiste? Si quieres ser un aburrido con tu vida eso a mi no me interesa—me agacho a juntar las flores es ahí donde él me toma del brazo y me atrae hacia él pero sin lastimarme.
Mira mis ojos y después observa a detalle ni rostro.
—No cabe duda de que eres una igualada, para empezar al jefe no se le habla de tú, yo no te he dado ese derecho, apenas y llevas un día en esta oficina y ya has hecho un desastre —se nota un poco enojado—Quiero que hagas lo que se te pide.
—Entonces es verdad que si eres un jefe tan arrogante que ni siquiera respetas a tus secretarias, aquí es mí oficina y no voy a cambiar nada porque si cambio mi ambiente no haré bien mi trabajo así que no voy hacer eso—me suelto de su agarre.
—¿Te crees muy lista no? Te juro que empezaré a buscar tu remplazo no aguantaré mucho tiempo tu rebeldía.
—Ni yo tu arrogancia, además ya me debes un vestido y ahora unas flores pero que se puede esperar de un ogro como tú—le tuerzo los ojos.
Él sonríe de lado y después me mira molesto.
—Aprovecha el poco tiempo que tengas esta oficina porque yo mismo me encargare de echarte lo antes posible—retrocede sus pasos —Total tratare de no entrar mucho a este espantoso lugar.
Ese idiota sale del lugar mientras que yo estoy muy nerviosa, maldita sea debo controlarme pero no puedo, no puedo tolerar a un tipo así.
Exhalo e inhalo para así poder calmarme un poco.
Debo encontrar pistas antes de que ese estúpido me eche de aquí.
De pronto el teléfono de la oficina suena un par de veces hasta que contesto.
—¿Si?—contesto con normalidad.
—¿Así es como le contestas a tu jefe?—tenia que ser ese arrogante.
—¿Qué desea jefe?—alzo una de mis cejas.
—Quiero que vengas ahora mismo no pienso entrar a esa oficina tan esclarecida—cuelga el teléfono.
Es un tarado, pero qué me puedo esperar de un tipo como él.
Como dije pase lo que pase no trataré como príncipe a ese idiota así que me espero durante unos minutos para ir a ver que es lo qué quiere el señorito.
Salgo de mi oficina y me paro frente a su escritorio, él parece estar revisando unos papeles, él se mete tanto en su papel de jefe que me hace esperar algunos segundos hasta que le da por hablar.
—Necesito que saques diez juegos de copias de estos documentos, quiero un trabajo intachable, más te vale que hagas bien esto si no quieres que te termine echando hoy mismo—desliza esos documentos sobre ese escritorio.
Maldito arrogante juro que en cuanto tenga a tu padre en tus manos rogaras que al menos te de trabajo de limpieza, hago una mueca de molestia para después tomar esos documentos y sin decir nada darme la vuelta.
Detrás de mi escucho un pequeño chistido el cual me hace que voltee de reojo.
—No escuche un "Si señor".
—Disculpe jefe pero yo vine a hacer bien mi trabajo no a caerle bien con permiso—sigo mis pasos y salgo de esa oficina.
Sigo caminando hacia la salida de esa oficina la cual solo es aluzada por esas luces artificiales.
Camino por los pasillos, mantengo mi vista hacia esos documentos ¿Será que puedo encontrar algo aquí?
Leo el inicio de esas hojas claro, con que se llama Alberto Bail, maldito idiota de seguro eres igual o peor que tu padre.
Miro con coraje esas hojas, sigo caminando hasta que choco con alguien.
—Rayos, lo siento venia distraída—me agacho a juntar las hojas, es ahí donde veo ese reloj en esa muñeca.
Ese reloj es parecido al de Paul.
—¿Estás bien Melissa?
Levanto la mirada y efectivamente es Paul.
—¿Paul?—le sonrío —¿Qué haces aquí?
Él voltea a los alrededores y solo me toma de las manos y me lleva a la sala de copias.
Cierra la puerta y persianas.
—Decidí ayudarte, le hice una promesa a tu madre así que la cumpliré, cuidare de ti hasta que estés segura—me sonríe.
—Pero yo no tengo con que pagarte, debes encontrar un empleo.
—Ya lo encontré, ahora soy el de seguridad de el señor Heriberto—alza una de sus cejas.
—Así es, buscare por mi parte y tú por la tuya, te mantendré informada cualquier cosa rara que me parezca, además de que también tendré acceso a la casa y también a la empresa.
—Gracias Paul, aunque pensándolo es mejor no involucrarte.
—Yo nunca rompo mis promesas—me sonríe—Me tengo que ir solo vine a informarte que estaré al pendiente.
—Gracias Paul–le sonrío.
Veo como él sale del lugar quedándome sola, enseguida leo esos documentos y no, no hay nada.
Maldita sea, en fin tomo hoja por hoja hasta llegar a la última para asi formar diez juegos.
Después de eso entro a la oficina donde Alberto esta llamando con una gran sonrisa en sus labios.
—Si mi amor, compra lo que tu quieras, sabes que el dinero no es problema para mi—se voltea hacia mi, es ahí donde me ve parada frente a él.
—Te llamo más tarde—cuelga esa llamada.
—Muy lenta ¿Qué no tenías experiencia?
—Hubo unos imprevistos, aquí tiene sus copias con permiso.
—Un momento—suena confundido—¿Pretendes que yo las meta a las carpetas o peor aun pretendes que yo mismo las presente a la junta?
—Entonces que quiere que haga.
—¿De verdad haz trabajado de secretaria al menos una vez en tu vida? —frunce el ceño.—No me hagas perder más el tiempo con tus tonterías y encárgate de entregarlas en la junta la cual es en una hora niña desubicada.
Respiro profundo, sin decir nada tomo esos documentos y los llevo a mi oficina.
Rayos Melissa creo que si estas un poco desubicada, tengo que investigar más a fondo el trabajo de una secretaria si no terminare descubierta y eso no me conviene ahora