—Yo… yo no soy… de ese tipo de servicio — rugió con molestia en su cara El príncipe contra todo pronóstico ríe. Una risa de burla. —¿Dime, como porque cree que yo querría utilizarla para eso? ¿Te piensas que eres merecedora de mí? « ¿Merecedora? » pensó crédula —Suéltame. —demando mientras forcejeo por los brazos Su agarre en ella aumento, y en un rápido movimiento había tomado una cinta de seda mientras amarraba sus muñecas y luego tomaba la punta para sujetarla del borde de la cama —¡¿Qué está haciendo?!—sonó alterada —Mira, princesa. En este reino mando yo.—sus ojos eran fríos hacia ella — Y tranquilízate. Tu cuerpo no me provoca ningún placer. Toda tu persona no me da más que asco y repulsión. Yo jamás te tocaría para satisfacer un deseo como ese, —mira hacia las otras tres mu

