Capítulo 46

1000 Words

Han pasado cuatro días. Cuatro días en los que las paredes de esta habitación se han vuelto más estrechas, como si el concreto quisiera devorarme. El silencio es un zumbido constante que me perfora los oídos. No he dejado que nadie entre, ni siquiera la nana; ella me deja la comida en la puerta y yo la recojo con la pistola en la mano, comprobando cada rincón antes de volver a cerrar el cerrojo. ​Pero el verdadero enemigo no está fuera. Está aquí dentro. ​Anoche desperté gritando, con el sabor a sangre en la boca. Soñé que el hombre que maté en la habitación se levantaba de la alfombra, con la mandíbula colgando, y me pedía que le devolviera su vida. En mi alucinación, sus manos eran las de Máximo, y sus ojos... sus ojos eran los de Julián, acusándome de haberme convertido en un monstruo

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