ISRAEL Camine detrás del médico oficial, hasta una de las habitaciones, él se detuvo abrió la puerta y me dejó entrar y a los demás detrás de mí. La mujer al verme entrar, me miró con odio, supongo que sabe quién soy, esta amarilla y débil, sus órganos fallan y no le quedará mucho tiempo. —Pierdes tu tiempo, de igual forma moriré, así que no te diré nada —escupe la mujer con dificultad. Tome una silla de un rincón de la habitación y me senté frente a ella, nadie entendía por qué permanecía en silencio observándola simplemente, pero yo tengo un plan y ella hablará antes de morir aquí. —Tú morirás, pero tu hijo no, a él podría torturarlo — comenté con una sonrisa en el rostro y los ojos de la mujer se abrieron como platos. —No puedes hacer eso, es un niño —alega la mujer y yo reí a ca

