ISRAEL No dormí en toda la noche esperando a que el sol saliera, quería ir lo más rápido posible a hablar con esa señora, aunque dudo que esté en sus cinco sentidos después de los electroshocks, aunque de igual forma lo voy a intentar. Cuando pude cerrar los ojos por un momento e idiota de Leo me despertó, pues, era hora de inyectarme el antibiótico. Lo miré con mala cara, pero él ya es inmune a eso y deje que me colocara la inyección, trate de volver a dormir, pero me fue imposible así que lo hice conducir a las seis de la mañana hasta el siquiátrico a pesar de que las visitas son a las ocho de la mañana. —¿Qué vamos a hacer mientras esperamos? —preguntó Leo en cuanto llegamos al siquiátrico a las siete de la mañana. —Nada, pero tú si quiere llama a la doctora León, invítala a salir

