NARRADOR Al ser empujado colina abajo por Israel, Leo recibió varios golpes, aunque eso no le importo en lo absoluto, en cuanto pudo dejar de rodar cuesta abajo, se puso de pie sin importar el dolor y corrió al escondite a buscar a Dante. Corrió sin detenerse y con mucho cuidado de no ser visto por nadie, cuando llego al escondite donde Dante, se encontraba inmediatamente, se preocupó al ver el estado tan deplorable en el que se encuentra. —¿Qué ha pasado? —lo interroga Dante colocándose de pie. —Tienen a Israel —responde un muy agotado Leo, que tuvo que sentarse para recuperar el aliento. Ambos se quedaron en silencio, mientras Leo, tan solo trataba de recuperarse de lo que acaba de pasar y aguantar el dolor por los golpes que le dieron y la bajada tan precipitada y accidentada de e

