Alex se movió con tranquilidad, pero solo sus movimientos eran tranquilos, su cuerpo estaba tenso, mi mano estaba tocando témpanos de hielo más que un cuerpo humano. —Dejemos de fingir—me susurró aún con su mano en mi espalda y moviéndonos con suavidad al son de la música, nuestras manos estaban entrelazadas y mi mano seguía en su hombro—Se que te gusto, de la misma manera que tú me gustas a mi—. Me quedé quieta y le mire a los ojos. —Nadie es tan buena actriz—habló con tranquilidad. —Alexander…—. —No—pidió y le mire—Ya habíamos pasado esa etapa—. Suspire. —No es el lugar para hablar de esto—dije mientras me intentaba concentrar en la música. —¿Y cuando lo es?—pregunto con dolor en su voz—Estamos rodeados de mil personas siempre y cuando estamos solos, no quieres tener una conversa

